Triunfo en Polonia
Por Adolfo Rivero Caro
Parece que el viaje a Miami le trajo suerte a Lech Walesa. Acción Electoral Solidaridad (AWS), una coalición de más de treinta partidos alrededor del célebre sindicato, ha ganado las elecciones en Polonia con una tercera parte de los votos. La Alianza de Izquierda Democrática (SLD), compuesta fundamentalmente por comunistas reformados, fue derrotada al perder el apoyo de su socio de coalición, el Partido Campesino.
A mucha gente le parece inexplicable que los comunistas reformados hayan tenido, y tengan, tanto poder en Polonia. Eso les pasa por demonizar a los comunistas, por identificarlos exclusivamente con matanzas y cárceles. Pero eso es un grave error. Si las ideas de los comunistas carecieran de todo atractivo, no hubieran podido jugar un papel tan importante en la historia del siglo XX. Es por eso que son tan difíciles de derrotar y por qué, aún después de derrotados, son capaces de volver a la palestra pública.¿Qué significa, por ejemplo, ser un comunista reformado? Significa, básicamente, haber renunciado a la dictadura del partido comunista y aceptar las reglas de la "democracia burguesa'. Pero, al mismo tiempo, seguir defendiendo las ideas socialistas básicas del igualitarismo, de la desconfianza con la empresa privada y, por consiguiente, de la necesidad de un gobierno fuerte (para poder enfrentarse a las emrpesas capitalistas), paternalista, que ponga los intereses de la sociedad por sobre los del individuo (y, fundamentalmente, por sobre los de los empresarios, siempre sospechosos), que se ocupa del ciudadano desde el nacimiento hasta la tumba y que regula su vida al máximo (por su bien). El gran cambio es que los comunistas reformados no aspiran al poder absoluto ni van a aniquilar físicamente a sus adversarios.
Todo el mundo sabe que Stalin, Mao Zedong y Pol Pot mataron a millones de personas. Pero lo importante es reflexionar por qué mataron. Esas se hicieron a nombre de la lucha contra la malvada sociedad capitalista y en aras de la creación de una sociedad igualitaria, sin ningún tipo de discriminación, "sin explotadores ni explotados". Castro justifica la represión como un instrumento necesario para la lucha contra los que queren volver a una sociedad no-igualitaria. En Cuba, los funcionarios no dicen que luchan por mantenerse en el poder. Dicen que luchan por mantener una sociedad igualitaria. El gobierno no permite los paladares y las producción agrícola privada, por ejemplo, para evitar que algunos individuos se hagan ricos especulando con las necesidades de los demás. La envidia es eterna y ese tipo de discurso siempre tendrá simpatizantes.
¿Cuántos intelectuales cubanos en el exilio no hubieran asistido, llenos de entusiasmo, al Congreso contra el neoliberalismo que se celebró en el mes de agosto... si no hubiera tenido lugar en La Habana, bajo la égida de Fidel Castro? Detestan a Castro pero, básicamente, simpatizan con sus ideas. Ha sido el odio contra la sociedad norteamericana, y contra el capitalismo en general, lo que ha llevado a la inmensa mayoría de los intelectuales de Estados Unidos a apoyar a las dictaduras de izquierda. Y la razón por la que les cuesta tanto trabajo darle la espalda a Fidel Castro, un crítico tan feroz y efectivo de esta sociedad.
La coaliación en torno a Solidaridad es sumamente amplia. Hay sindicalistas polacos que detestan la privatización y la limitación del gobierno pero también hay neoliberales, católicos de diversas tendencias, desde izquierdistas cercanos a la Teología de la Liberación hasta defensores del capitalismo estilo Michael Novack, junto a nacionalistas y ecologistas (verdes) más o menos radicales. El máximo dirigente de Solidaridad, Maxim Krzklewski, criticó recientemente al gobierno SLD por "su incapacidad para implementar nuevas reformas que garanticen crecimiento a largo plazo y libre de inflación". Pero, al mismo tiempo, le prometió a los campesinos protección frente a la "competencia deshonesta'. Incoherente. Pero los ideólogos coherentes no ganan elecciones.
El aliado natural de Solidaridad es la Unión por la Libertad, el partido secular que más decididamente está por las reformas de libre mercado. Su principal dirigente es Leszek Balcerowicz. Ambos partidos han llamado a un aceleramiento de la privatiación, la reforma de las pensiones (que tanta falta nos hace a nosotros), más poder a los gobiernos locales y regionales y la integración en la Unión Europea. Lech Walesa, que dice no aspirar a ningún cargo gubernamental, se ha propuesto para tratar de negociar algún acuerdo entre ellos. No será tarea fácil. ¿Qué hará Solidaridad, por ejemplo, con esas minas de carbón (estatales, por supuesto) que dejan enormes pérdidas y en las que trabajan muchos de sus simpatizantes? ¿O con el caso similar de esos maestros, protegidos por el estado, que le tienen terror a la privatización de la enseñanza? ¿O con esos campesinos que quieren que el estado les sigan subvencionando sus cosechas porque son incapaces de resistir la competencia de otros productores más efectivos? Poderosas razones para que Solidaridad mantenga la misma proposición de presupuesto que los comunistas reformados, con un déficit del 1.9% del Producto Nacional Bruto (PNB) para el año que viene.
Estas son las dificultades que enfrenta el nuevo gobierno. Dificultades sobre las que todos deberíamos reflexionar porque van a ser las nuestras en un mañana no muy lejano.Y ojalá que el nuevo gobierno cambie rápidamente al embajador polaco en La Habana. Es un comunista no reformado, todo simpatía con la dictadura y hostilidad con la disidencia interna. Ha desilusionado profundamente a los admiradores cubanos de la experiencia polaca. Es una pena porque los cubanos nos sentimos particularmente hermanados con el pueblo de Lec Walesa y seguimos con ansiedad la forma en que enfrenta las dificultades del post-comunismo.