COOPERATIVA TRANSICION
Ricardo A. Puerta
Ricardo A. Puerta, sociólogo, especialista en desarrollo rural y
cooperativas.
No se trata de un chiste de mal gusto o de una ilusión, sino de una realidad desafiante en el archipiélago cubano. Desde mayo pasado, en Santiago de Cuba opera, por encima de la ley, la Cooperativa Transición, formada por 20 socios, campesinos independientes con unos ochenta familiares en total, dispersos en 54 hectáreas, un poco más de 4 caballerías, dedicadas a ganado, café y frutos menores. Sus miembros son todos pequeños agricultores de la Loma del Gato. Sabemos de este hito histórico por Internet, a través de CubaNet. La Agencia de Prensa Libre Oriental (APLO) ha enviado hasta ahora casi una docena de colaboraciones desde Cuba sobre la Cooperativa, firmadas por tres periodistas independientes: Manuel David Orrio, Juan Carlos Céspedes y Diosmel Rodríguez; éste último más conocido como "el incorregible huelguista de hambre" cada vez que lo meten en la cárcel y presidente del Partido Cubano de Renovación Ortodoxa, inspirado en el pensamiento político de Eduardo Chibás.
Denuncias y aspiraciones
La Cooperativa nació porque sus miembros estan convencidos que el experimento social en Cuba ha sido un fracaso, fundamentalmente en el sector agrícola. Así lo expresaron Jorge Béjar Baltazar y Antonio Alonso López, Presidente y Vice-Presidente del grupo, en carta enviada el 5 de mayo a Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Los cooperativistas se declaran en la carta dueños absolutos e históricos de sus tierras, con derecho a asociarse libremente en torno a sus intereses particulares, a producir lo que decidan y a regirse por las leyes del mercado, sin regulaciones gubernamentales que desestimulen el trabajo. Sin embargo, por encima de tales derechos, proclaman el derecho supremo a la vida y a la alimentación, ambos muy insatisfechos en Cuba.
Los cooperativistas independientes proponen un plan de desarrollo basado en la libertad de cultivos y crianza de animales; contratación de mano de obra con pago de salarios acordes al costo real de la vida; autogestión empresarial y organizativa, y libre disposición de las cosechas, incluso para contribuir directamente con productos a esfuerzos locales de asistencia social -tales como hospitales, creches e iglesias--y hasta poder venderles, sin el intermediario estatal, en dólares, a los hoteles turísticos y a todo el que quiera comprarles. Como parte de sus demandas piden que se despolitice la agricultura, infestada de injerencias ideológicas y partidistas; libertad para crear un movimiento cooperativo independiente a nivel nacional; la eliminación de las regulaciones y medidas gubernamentales que estan causando el empobrecimiento y baja productividad del campesino, autorización para gestionar y recibir apoyo técnico y financiero a nivel mundial; y por si hubiera dudas, se declaran solidarios con las demandas campesinas plasmadas en la Constitución de 1940 y prometidas en el programa del Moncada.
Para hacer más clara su posición, el 26 de junio pasado, en carta dirigida a Orlando Lugo Font, Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), los miembros de Transición cuestionaron seguir afiliados a esa organización, supuestamente gremial. Los cooperativistas independientes estan convencidos que la ANAP es la representación del Estado ante el campesino, cuando debía de ser lo contrario, la representante y defensora de los campesinos ante el Estado. El convencimiento denuncia con acierto el control político del gobierno sobre las organizaciones oficialistas y "no-gubernamentales" de la sociedad civil cubana.
Represión
Y los palos no tardaron en llegarles. El Presidente y Vice de Transición fueron expulsados en agosto de la ANAP en una asamblea tipo "comparsa", celebrada en Jutinicú. (Pablo Alfonso, El Nuevo Herald, 13/08/97). En estas comparsas los comisarios municipales y provinciales de ANAP llevan gentes de otros sitios para garantizarse la "mayoría" en la plenaria. Además, Diosmel Rodríguez esta casi al salir exiliado con su familia y con trámites gratuitos en lo que exige el gobierno cubano por "deportación voluntaria", después de 16 detenciones, muchas de ellas protestadas con huelgas de hambre. Varios cooperativistas también han sido llamados a Seguridad porque en las reuniones celebradas en julio pasado en fincas de la región hicieron planteamientos críticos sobre la situación existente en la zona.
La suerte esta echada
Transición es un nombre políticamente incorrecto para una Cooperativa en la Cuba dictatorial, inmovilista y decadente de hoy. Como proyecto, expresa sin embargo la onda cooperativista del futuro. Su fuerza no radica en exitos empresariales, logros imposibles de alcanzar hasta ahora en la isla. Hace poco el mismo Diosmel perfilaba la Cooperativa en términos proféticos: "es un grito de auxilio...del campesinado que vive en la miseria...buscando solidaridad". Es una "vía de ser más libre" frente al Estado parásito y opresor. Y confirmaba con sabiduría que para los propósitos del actual gobierno cubano, "tan dañino es permitirla como impedirla".
Miami, 20 de agosto/97