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JULIO
CESAR SAN MARTIN ALBISTUR COLUMNA DE OPINION DE RITA FLEITAS (Una de las fundadoras en Cuba de la APAL – Asociación Pro Arte Libre, y ex prisionera política) para la Revista Siglo XXI, martes l8 de diciembre del año 200l Julio
César San Martín Albistur lleva siete años encerrado en el presidio político
de Cuba, a causa de haber abandonado las filas activas de la polícia política
de Fidel Castro para ingresar en el Consejo de Derechos Civiles, que había
fundado y preside el también prisonero político desde aquel entonces,
Francisco Chaviano. Lo
singular y aleccionador de este caso, es que Julio César San Martín era
el oficial del G-2 encargado por su jefatura para infliltrar y tratar de
destruír desde dentro al citado Consejo Civilista. Sin
embargo, lo que realmente aconteció
fue que al entrar en contacto con el ideario de valores democráticos
y de defensa de los derechos humanos de la oposición libre, Julio César
descubrió que hasta ese momento había estado sirviendo a una causa de
oprobio y sojuzgamiento del pueblo y,
entonces, decidió correr todos los riesgos rompiendo con la tiranía y
sumándose en cuerpo y alma a la vanguardia real de la Nación Cubana,
que es la disidencia. Este
caso, en relación a la
postura de patriotismo por encima de sus intereses personales demostrado
por Julio César San Martín en modo alguno es un acontecimiento aislado.
Decenas de otros agentes del G-2 que
han sido envíados para combatir al movimiento en pro de los
derechos ciudadanos de Cuba han descubierto
la sinrazón y el horror que representa servir ciegamente a un megalómano
genocida como Fidel Castro, y
se han incorporado de lleno al bregar por el tránsito de la sociedad
cubana a un legítimo estado de derecho,
propugnador del respeto integral a las libertades públicas. Otros
altos oficiales de la Seguridad del Estado que hoy son prisioneros de
conciencia, como sucede con el Coronel de esos servicios Armando Medel y
con el Teniente Coronel Pedro Anibal Riera Escalante, también
experimentaron ese mismo proceso de descubrimiento de la verdad,
que representa la catastrófe que el terrorismo de estado sostenido
por Fidel Castro con el único proposito de alimentar su soberbia, su
infinita vanidad y sus ilimitadas ansías por perpeturar en el poder, han
provocado y originan todos los días,
en la indefensa y maltrecha sociedad cubana. Otros
miembros de la nomenklatura Castrista han tomado esos mismos rumbos de
decoro frente a la infamia, como ha sido el ejemplo de la Dra. Hilda
Molina Morejón, quien siendo nada menos que Diputada a la Asamblea
Nacional del Poder Popular, directora de una importante institución de
investigaciones científicas dedicada al campo de la Neurología,
y habiendo contado con la confianza personal del patriarca Fidel
Castro, sin embargo rompió con todas esas ligaduras de vil sometimiendo a
las fuerzas que aniquilan a su patria y, después de una contundente
denuncia pública de las atrocidades órdenadas por Castro en el campo de
los inescrupulosos procedimientos para los transplantes de médula osea de
fetos, que se utilizan para vender a extranjeros necesitados sin el
consentimiento de las madres afectadas,
se incorporó al activismo de derechos humanos dentro de la Isla,
aun sabiendo que sobre su cabeza pesarían para siempre
las amenazas de muerte, que Fidel Castro reserva para los que él
considera han traicionado su confianza. Por
ultímo, el caso del mismísimo General José Abrantes, el primer policía
y jefe máximo de seguridad del estado
de Cuba por 30 años , asesinado en un colabozo de la prisión de
Guanajai por haberse convertido en un opositor a Castro, ilustra
magistralmente nuestra convicción de que la “disidencia que está por
destaparse dentro de las filas castristas,
es cien veces mas numerosa que la ya conocida. |