Crimen sin castigo
Por: Alejandro Armengol
Periodista cubano
Maria Victoria García Suárez aún está bajo tratamiento siquiátrico. Las sesiones de electrochoques
continúan. Hay perennemente una patrulla de la Seguridad del Estado frente a su casa en La
Habana. No se permite a ningún periodista acercársele. ¿Por qué tanta atención? No se trata de una
enferma mental peligrosa o de una despiadada enemiga de clase del régimen cubano. La única razón
de tanto encarnizamiento, es que María Victoria ha sufrido dos tragedias en su vida. Una concluyó
en pocas horas, aunque vive en su recuerdo: vio ahogarse a su hijo de 10 años, a su esposo, su
hermano y otros 10 familiares. La otra sigue desarrollándose a diario: fue testigo de un crimen
horrendo que ha quedado sin la debida investigación judicial y el castigo de los culpables.
La noche del 13 de julio
Maria Victoria estaba a bordo del transbordador 13 de marzo la noche del 13 de julio de 1994, y sus
ojos no olvidan. Por eso tratan de que los hechos se alejen de su mente, que nadie hable con ella. Ya
que si no se pudo ocultar el crimen, hay que hacer todo lo posible por diluirlo, para que nunca se
alcen las voces que exijan el castigo de los culpables.
Acaba de aparecer en inglés un libro que dificultará el olvido de lo ocurrido ese 13 de julio,
Children of the Enemy, del escritor cubano Norberto Fuentes, traducido del español por Mark
Falcoff y publicado por el Internatiónal Republican Institute (IRI), con sede en Washington D.C. No
sólo es una recopilación de los hechos vinculados a la tragedia del transbordador, apoyado en varias
cronologías y en un panorama de lo ocurrido el año 1994 en La Habana, sino también un análisis de
los mecanismos de poder y terror utilizados por el gobernante cubano Fidel Castro. Con esta obra,
su primer libro luego de llegar al exilio en 1994, Fuentes continúa la tradición de denuncia de los
escritores disidentes rusos y de otros países socialistas, de recopilación de datos sobre hechos
represivos para luego lograr su divulgación mediante testimoñios lúcidos y bien escritos.
Crueldad represiva
En un proceso que tiene como única razón de existencia el perpetuar la figura gobernante, el
mecanismo de mantenerse en el poder invade todas las esferas de la manera más descarnada, sin
tener que detenerse para su justificación en los tapujos de supuestos objetivos sociales, que pasaron
a un segundo plano hace ya largo tiempo. Fuentes utiliza el testimonio de un alto oficial de la
seguridad cubana, que recogió mientras aún se encontraba en Cuba, quien cita a Castro diciendo
que la conducta del gobierno chino en la Plaza de Tiananmen demostró que éste no sabía cómo
reprimir al pueblo de forma adecuada y por ello se vio forzado a la poco placentera tarea de
"eliminar'' a miles de sus ciudadanos. Esa vieja costumbre de ver los defectos ajenos y no las
limitaciones propias no abandona al Comandante en Jefe. En Cuba no se escatiman recursos para
contar con una maquinarla represiva eficaz, silenciosa y omnipresente. Pero no ha sido suficiente.
En ocasiones la situación escapa de control, como le ocurrió a los gobernantes chinos, y hay que
recurrir a medios más burdos. Entonces el mecanismo de terror delega parte del trabajo de represión
en turbas o grupos paramilitares. No son las autoridades, sino el propio "pueblo", quien responde a
las "provocaciones''. La justificación de la violencia es la ira revolucionaria. Los actos de repudio,
las Brigadas de Respuesta Rápida y el hundimiento del 13 de Marzo por un grupo "de "trabajadores
que actuaron en defensa de sus intereses" responden al mismo patrón represivo, cruel e hipócrita.
La versión oficial del gobierno cubano es que el hundimiento del 13 de Marzo fue accidental, debido
a la deplorable condición física de la embarcación, y a un choque fortuito con otra nave en medio de
la oscuridad de la noche y un mar de aguas picadas. No sólo los testimonios de las víctimas
desmienten esta visión, sino que en la obra de Fuentes se hace claro, mediante el análisis de los
hechos y de los propios informes de prensa del gobierno cubano, que la tragedia fue el resultado de
una orden dada al más alto nivel.
Testimonio veraz
"Este libro es un testimonio veraz de uno de los hechos. de mayor crueldad del réginien cubano, y lo
hemos incluido en nuestro informe a Carl Johan Groth, el relator especial de Naciones Unidas para
los derechos humanos en Cuba", afirmó a El Nuevo Herald Ricardo Bofill, presidente del Comité
Cubano Pro Derechos Humanos. Pasados por alto de forma habitual por la prensa internacional y
poco conocidos incluso en Cuba, excepto por las propias víctimas y sus familiares, con frecuencia
los crímenes cometidos en Cuba por el gobierno de Castro no sólo han quedado sin castigo, sino en
un completo anonimato. El libro de Fuentes se agrega a la lista de los que pretenden romper este
silencio, que a estas alturas ya no es más que un silencio culpable.
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