Publicado el viernes, 1 de enero de 1999 en El Nuevo Herald

Sánchez culpa de crisis al totalitarismo

Sistema fracasó, dice disidente

PABLO ALFONSO

Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, afirmó que la crisis general que afronta la sociedad cubana, no es el resultado de presiones internacionales o sanciones económicas unilaterales, sino consecuencia del fracaso del modelo totalitario castrista.

</SNML_LEADSánchez se encuentra de visita en Miami luego de asistir en París, invitado por el gobierno de Francia, a los actos conmemorativos por el 50 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas.

En esta entrevista exclusiva con El Nuevo Herald, Sánchez aborda importantes aspectos de la realidad política cubana y en particular de la situación de los derechos humanos en la isla.

El Nuevo Herald: Bueno, en su calidad de activista de derechos humanos, la primera pregunta que se impone es conocer su evaluación sobre el estado de los derechos humanos en Cuba.

Elizardo Sánchez Santacruz: Lamentablemente no puedo decir que ha mejorado de manera significativa. Se mantiene desfavorable, por cuanto en Cuba prevalece la peor situación de este continente en materia de respeto a los derechos civiles y políticos.

Cuba es el único país de América Latina donde el muy pacífico movimiento de derechos humanos no tiene reconocimiento oficial, las autoridades lo mantienen fuera de la ley.

ENH: ¿Cómo valora el hecho de que este año la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra suspendió sus reiteradas condenas a la situación de los derechos humanos en Cuba?

ESS: Bueno, nuestro trabajo dentro de Cuba comenzó mucho antes de que el tema de Cuba estuviera en la agenda de esa Comisión. Luego el hecho de que, por razones políticas, lo hayan sacado de esa agenda, no va a detener nuestro trabajo. Porque sin duda fue sacado de la agenda como resultado de determinadas correlaciones políticas en el seno de la Comisión, y a las cuales nosotros no estamos sujetos.

El movimiento de derechos humanos en la isla es totalmente independiente y tenemos mucho que hacer.

ENH: Usted habla de derechos civiles y políticos, pero, ¿qué tal los derechos sociales y económicos que el gobierno proclama como triunfos del socialismo cubano?

ESS: Como resultado de nuestras observaciones, puedo afirmar que ciertos programas sociales del gobierno se han ido deteriorando, debido a la profunda crisis general que sacude al país desde hace una década.

El deterioro, la situación de pobreza creciente para la mayoría de la población cubana, se debe al total fracaso del modelo totalitario. Y Cuba no es una excepción. Claro, a la pérdida del enorme subsidio soviético se une el factor de las sanciones económicas unilaterales de Washington. Eso complica un poco más el cuadro para la gran mayoría de la población.

Pero ese factor de las sanciones económicas, en contra de las cuales yo me he pronunciado siempre, es un factor exógeno que complica la situación, pero no la provoca. La causa primera de esta deplorable situación que tiene la inmensa mayoría del pueblo de Cuba está en el fracaso del modelo totalitario.

Este modelo de gobierno, que es una mezcla de los desaparecidos modelos totalitarios de Europa Oriental y aquellos basados en el caudillismo latinoamericano, ha dado lugar a una forma de gobierno particularmente fuerte y opresiva. Definitivamente no estábamos preparados para lo que se nos ha echado encima.

ENH: ¿Hacia dónde evoluciona ese modelo? ¿Va a alguna parte, permanece estancado, cuál es la salida?

ESS: Está estancado. El gobierno se aferra al inmovilismo político, la crisis económica es permanente y por otra parte, no hay una oposición articulada que obligue al gobierno a efectuar los cambios que el país reclama y necesita.

ENH: ¿Quiere eso decir entonces que el gobierno no tiene oposición?

ESS: Eso quiere decir que estamos en presencia de una población mayoritariamente exánime. Indefensa. Frente a un modelo de gobierno para el cual la sociedad cubana no estaba preparada. Es decir, esto es demasiado para un pueblo tan pacífico y más bien racional como el pueblo de Cuba.

A pesar de eso, es alentador constatar que la oposición interna permanece viva. Cuando se dice que está dividida se está empleando un signo matemático equivocado. En realidad se ha multiplicado. Hace 12 años los disidentes militantes que actuábamos públicamente a cara descubierta en Cuba éramos menos de diez, ahora hay miles en todo el país, y hay tantos que no tenemos capacidad para organizarlos, reunirlos. No tenemos transporte, se nos dificultan las comunicaciones, faltan los medios más elementales para articular la oposición.

ENH: ¿Faltan recursos materiales para organizar a la población opositora nacionalmente?

ESS: Sí, pero sobre todo en Cuba, a pesar de faltar tantas cosas materiales, faltan las esperanzas. En Cuba lo que más falta a mi juicio, son las esperanzas. Es decir, es un pueblo desesperanzado, de ahí que la visita del Papa Juan Pablo II haya tenido un impacto que perdura. Es decir, eso llegó al alma de los cubanos. Y el eco del mensaje papal ha quedado en Cuba vibrando.

Por eso creo que existe ahora la misma posibilidad para que el pueblo reciba otro mensaje de esperanza ante la anunciada visita de los Reyes de España. Lo único que el mensaje de los Reyes será más terrenal.

Para un pueblo como el cubano, donde lo que más escasea son las esperanzas, estos altos dignatarios devienen en mensajeros de esperanza.

En cuanto a la situación general de Cuba, creo que todos los cubanos que amamos nuestro país debemos estar preparados para cualquier escenario de transición. Una transición que, por demás, es inevitable. No estar preparados, dentro o fuera de la isla, sería una irresponsabilidad. Los cubanos tenemos la enorme tarea de reconstruir nuestro Hogar Nacional.