SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA (SIP), LES EXPRESO MI INCONFORMIDAD

A los miembros y directivos de la SIP:

Equidad se define en cualquier diccionario como la “cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece”.  Tomando como punto de partida esta acepción, y después de leer los informes de la SIP correspondientes a este año 2001, he llegado a la conclusión que en lo que respecta a los periodistas independientes cubanos la SIP está parcializada o desinformada sobre el asunto.  Esta afirmación se basa en las noticias que adjunto al final de este escrito y en el contacto diario que mantengo vía telefónica con la mayoría de los periodistas independientes desde que llegué a Estados Unidos en 1999. 

Es verdaderamente lamentable que en los informes de la SIP no se expongan como sí se hace, por ejemplo, con los colegas Raúl Rivero, Bernardo Arévalo y Ricardo González, los atropellos que la policía política le enflingió a Víctor Rolando Arroyo, Antonio Femenías, Oswaldo de Céspedes y a Juan Carlos Garcell, por citar otros cuatro ejemplos.  Lamentable, muy lamentable.  Y también peligroso, porque mientras menos solidaridad ellos reciban, mayor posibilidad habrá para que los esbirros de la Seguridad del Estado hostiguen a estos reporteros.

Porque si es importante recalcar que Arévalo sigue preso, también es necesario que se sepa que Arroyo fue encarcelado por segunda vez y que Amnistía Internacional lo proclamó Prisionero de Conciencia.  Porque si es injusto que a Rivero no lo dejan salir del país, también es contrario al derecho internacional que Céspedes no ha podido viajar.  Porque si González  “fue amenazado por dos agentes de la Seguridad del Estado para que no ofreciera en su domicilio un curso sobre  periodismo”  -como expresa la SIP en su informe de octubre de 2001-   Garcell, según la noticia publicada en CubaNet, “fue agredido el 25 de agosto por un oficial de la policía”, mientras que Femenías fue víctima de “presiones ejercidas por la Seguridad de Estado”, de acuerdo a lo que se lee en la denuncia de Reporteros sin Fronteras.

Dar a cada periodista independiente cubano la solidaridad y el apoyo que se merece es la equidad, la imparcialidad que requiere esta causa.

Cuando Raúl Rivero ni siquiera imaginaba que un día habría prensa independiente  en la isla, cuando el periodista Rafael Solano  -que en 1995 era activista del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, que yo dirigí varios años-  me dijo que lo autorizara a fundar una agencia subordinada a nuestra agrupación  (que luego resultó ser la pionera Habana Press), y le respondí que no, que la organizara fuera de la agrupación porque la prensa ha de ir libre, sin ataduras, yo sabía que el periodismo que veía nacer ante mi tendría que enfrentarse a la tremenda represión de la policía política, pero nunca imaginé que los que dicen apoyarlo seleccionarían a quiénes bendecir con su solidaridad.  

Cuando salí de la cárcel en 1997 me impresionó el avance de la prensa independiente en menos de dos años.  Tampoco yo sabía que un año después sería uno de los fundadores de la agencia Cuba-Verdad, ni que en 1999 llegaría al exilio, pero si era evidente desde ese entonces que los periodistas se habían convertido de hecho en el tipo de disidente más peligroso para el sistema totalitario cubano.  Por tanto, todos, sin excepción, necesitan constantemente del apoyo internacional.

A todos los integrantes de la SIP, a sus directivos, les expreso mi inconformidad con la manera parcializada que han conducido este asunto hasta ahora.  Espero que de algo sirvan estas líneas, espero que les haga reflexionar y confío en que la razón les indique que para poder conocer a fondo sobre la situación de los periodistas independientes cubanos se debe, ante todo, escuchar las versiones de los que hemos llegado de allá, que no somos pocos (algo que la SIP ni siquiera ha tenido la gentileza de proponer), encontrarse con los protagonistas de ese fenómeno llamado prensa independiente, y tener en cuenta todo lo que se publica de ella a la hora de redactar los informes de la SIP, porque nadie posee el monopolio de la información sobre este asunto.

Fraternalmente,

Lázaro González Valdés  (Exprisionero de Conciencia)

Dirección electrónica: alazago@bellsouth.net