Libros El libro negro del comunismo Por Juan Arcocha No es posible silenciar un libro del cual se han vendido cerca de doscientos mil ejemplares a pesar de que es un ladrillo de 850 páginas que se vende a un precio consecuente y que constituye una inmensa recopilación de historias de horror. En París se está polemizando cada vez más intensamente acerca de "Le Livre Noir du Communisme", una monumental encuesta publicada por la editorial Robert Laffont, fruto de la colaboración de varios autores capitaneados por Stéphane Courtois y que lleva como subtítulo "Crímenes, Terror, represión". En otras palabras, este libro no se ocupa de los aspectos ideológicos, políticos ni económicos del sistema comunista, sólo de las dolorosas consecuencias que su aplicación ha tenido sobre muchos millones de seres humanos que se vieron sometidos a la persecusión, a la presión, a inconteables torutras, en fin, al asesinato político. Este Libro negro no hubiera podido escribirse hace diez años, antes de que se abrieran los archivos secretos del Kremlin y de la KGB. Lógicamente, el estudio se concentra sobre todo en la antigua Unión soviética, pero más de la mitad de su contenido está dedicada a los otros países, de todos los continentes, en los que el comunismo llegó al poder. Conytiene una extensa sección, elaborada bajo la dirección de Pascal Fontaine (especialista en asuntos latinoamericanos), dedicada a América Latina. El capítulo reservado a Cuba es notable por lo completo y fidedigno de la extensa información que contiene acerca del sistema carcelario castrista y que puede revelar cosas insospechadas incluso a los cubanos que creían estar enterados de todo. No se puede negar que Pascal Fontaine es un periodista bien informado y lo único que se le puede desear es que sea posible muy pronto leerlo en castellano. Los comunistas franceses y sus compañeros de viaje se encuentran en posición no menos que embarazosa a la hora de comentar este libro que no les fue posible silenciar. Ante la imposibilidad de negar los hechos que en él se exponen, han adoptado la línea defensiva de alegar que "ésas son desviaciones del comunismo", a lo cual resulta muy fácil oponer que un sistema que se "desvía"cada vez que se pone en práctica, no resulta del todo recomendable. Curiosamente, las polémicas giran alrededor del preámbulo de Stéphane Courtois, titulado "Los Crímenes del Comunismo", en el cual el periodista saca las conclusiones que le inspiran las ochocientas páginas de acciones criminales que su equipo ha podido recopilar haciendo obra de romanos. Se reprocha principalmente a Courtois el que atribuya únicamente al comunismo todos los males del siglo XX, principalmente la vilencia. Este punto de vista es, desde luego, discutible, si bien me parece que se está esquematizando un poco el pensamiento de Stéphane Courtois. Ahora bien, quien no esté de acuerdo con la ideas de sete señor, es libre de expresar las suyas. Así se estimulará el debate y se mantendrá vivo el pesamiento, cada vez más amenazado por los eslóganes y las computadoras. Hay otras causas que explican la violencia y los males del siglo XX, pero no olvidemos que el Comunismo ha sido una de las principales, sino la principal. Quienes hemos sido víctimas del sectarismo comunista hemos de mantenernos conscientes del peligro constante que nos asecha, de caer en la trampa del sectarismo anticomunista. Después de todo, ¿qué eran no hace mucho los señores Gorbachov y Yeltsin? ¡Comunitas! Con lo cual se puede llegar a la conclusión de que la redención siempre es posible. En todo caso, sin han producido tanta agitación las opiniones que Stéphane Courtois extrae de los hechos que denuncia, mientras nadie pone los mismos en entredicho, se puede concluir que los hechso en sí son incontestables. En ese sentido se puede considerar que "El Libro Negro del Comunismo" es una de la obras de importancia capital en nuestro siglo, comparable por su magnitud histórica con "El Archipiuélago Gulag". París, diciembre de 1997 |