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el martes, 5 de mayo de 1998 en El Nuevo Herald OEA no atiende queja de exiliados Silencio es la respuesta de la OEA a la denuncia de falta de atención médica adecuada en prisión al disidente cubano Sebastián Arcos, quien murió de cáncer. RUI FERREIRA Especial para El Nuevo Herald Familiares y compañeros del fallecido disidente Sebastián Arcos Bergnes temen que motivaciones políticas hayan detenido el curso de una denuncia ante la Organización de Estados Americanos (OEA) contra las autoridades cubanas, por haberle negado a éste la debida atención médica mientras estuvo preso en la isla. ``Llevamos más de un año enviando cartas y faxes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA para que encausen al gobierno cubano, pero no hemos obtenido ninguna respuesta'', dijo en Miami el hijo del desaparecido líder, Sebastián Arcos Cazabón. Arcos Bergnes, vicepresidente del Comité Cubano Pro Derechos Humanos y uno de los fundadores del movimiento disidente en la isla, falleció en Miami el 22 de diciembre debido a un cáncer del colon. Especialistas dentro y fuera de Cuba han asegurado que la falta de tratamiento adecuado en la prisión contribuyó al acelerado y doloroso proceso de la enfermedad, que le fue detectada ya en una etapa terminal. ``Tenemos razones sólidas para creer que, en el caso de mi padre, el gobierno cubano le negó asistencia médica como forma de tortura'', agregó. Para Ricardo Bofill, compañero de luchas de Arcos Bergnes y presidente del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, éste es un caso raro porque la comisión se caracteriza por su profesionalismo y eficiencia. ``No quiero pensar que hubo una presión política para allanar el reingreso del gobierno de Fidel Castro a la OEA'', dijo Bofill en Miami. Precisó que en el pasado la comisión ha hecho informes muy sólidos acerca de la violación de derechos humanos en Cuba y que tiene un largo expediente de colaboración con organizaciones cubanas en el exilio. ``Nuestras denuncias tienen eco en la OEA'', agregó Bofill. En las últimas tres semanas, El Nuevo Herald trató infructuosamente de obtener una respuesta por parte de funcionarios de la OEA. Llamadas hechas a Jorge Taiana, secretario ejecutivo de la comisión, y a Milton Castillo, abogado a cargo de asuntos cubanos, no fueron respondidas. Arcos Cazabón dijo que seguirán insistiendo para evitar que otros presos políticos cubanos sufran la suerte de su padre. El fallecido disidente fue arrestado el 15 de enero de 1992. Al cabo de 11 meses detenido fue juzgado y condenado a cuatro años y ocho meses por ``propaganda enemiga''. Durante el tiempo que estuvo en la cárcel sufrió varios problemas de salud: inflamación en las piernas, abscesos dentales y una otitis nunca curada que le hizo perder el oído derecho. En tres oportunidades las autoridades le negaron permiso para hacerse un electrocardiograma. Una mancha oscura en la espalda fue diagnosticada después como una melanodermatitis y presentó síntomas de prostatitis. ``Jamás recibió tratamiento adecuado y a tiempo'', indicó su hijo. En 1993, Arcos Bergnes rechazó una oferta de libertad de la Seguridad del Estado a cambio de que abandonara definitivamente el país. A partir de entonces, dijo su hijo, las condiciones de su encierro fueron extremas. Familiares y amigos indicaron que las autoridades tomaron medidas concretas para afectar la salud del disidente. Sólo al salir de prisión Arcos Bergnes supo que tenía cáncer. En septiembre de 1995, el médico y opositor Jesús Martínez Carles lo hizo ingresar bajo otro nombre en el Hospital Oncológico de La Habana. ``Tumor vegetante en la pared lateral izquierda del recto, que mide aproximadamente de seis a siete centímetros de diámetro y se extiende hasta los cuatro centímetros del borde anal'', escribió Martínez en un informe clínico. Ya herido de muerte, Arcos Bergnes decidió viajar a Estados Unidos para morir junto a sus hijos. En Miami, los especialistas comprobaron que el tumor tenía un avanzado desarrollo. El médico Luis Villa, presidente de la Liga Contra el Cáncer en esta ciudad, aseguró que como la enfermedad no se desarrolló de un día para otro, es increíble que los médicos en las prisiones no hayan detectado el deterioro del estado de salud del disidente. En una declaración pública, Villa escribió: ``El paciente se encuentra en el estadío D de cáncer rectal, con una extensión pélvica y una metástasis que afecta a los huesos''. Por eso, asumiendo que la información clínica que llegó a su poder es correcta, ``se concluye que hubo ignorancia por parte de los médicos que lo atendieron o negligencia sistemática sobre su sintomatología''. Activistas de derechos humanos opinan que el caso de Arcos Bergnes es un ejemplo claro de que el gobierno de Cuba niega asistencia médica a los presos políticos como una forma de tortura. ``En el caso de mi padre se prueba claramente que hubo una decisión oficial de torturarlo negándole acceso a los tratamientos médicos'', dijo en una ocasión Arcos Cazabón. ``Por eso queremos abrir un proceso contra el gobierno cubano para demostrar que la ausencia de prestación de servicios médicos es una forma de tortura''. Generalmente, la comisión de la OEA acepta una queja y se presenta un ``memorial de quejas'' con todos los requisitos, nombres, antecedentes y pruebas. Por último, se envía el expediente del caso al gobierno en cuestión para obtener una respuesta. ``No le encuentro ni pies ni cabeza a este silencio. No soy amigo de las teorías de las conspiraciones, pero no me queda más remedio que concluir que existe algo turbio en la negativa de la comisión de investigar algo que está bien documentado'', agregó Arcos Cazabón. El gobierno cubano está suspendido de la OEA desde 1962, aunque nominalmente aún es miembro, y sólo en contadas ocasiones ha respondido a demandas similares. ``Me han dicho que no han enviado nada a La Habana porque el gobierno cubano no tiene como defenderse'', agregó Arcos Cazabón, sin citar la fuente. ``¿Quién se puede imaginar que la comisión no presenta un caso a un gobierno regional porque éste no puede defenderse adecuadamente?'' Otra activista asombrada por el silencio de la OEA es la abogada nicaragüense Haydée Marín, familiarizada con el funcionamiento de la organización interamericana. ``Mi experiencia con la comisión es que ella ha sido muy justa en los casos que hemos presentado, pero me asusta que no haya respondido aún a la familia de Arcos'', dijo. ``Primero están los intereses de las personas y no de los gobiernos, y me asusta esta situación porque ellos han sido muy humanos y han hecho prevalecer los derechos de los que se quejan en materia de violación de derechos humanos''. Marín atribuye el desinterés a una posible simpatía ``hipócrita'' por el gobierno de Cuba. ``Desgraciadamente hay mucha simpatía en Latinoamérica hacia Castro, pero Castro es igual a Pinochet, sólo que uno es de derecha y el otro de izquierda'', dijo. |