Acciones posibles

Pero estas dificultades fabricadas, históricas, son excesivas como reto, y humanamente suficientes como realidad. El punto de partida es «cada uno de nosotros. Solidarios en la ambigüedad nacional, en nuestra identidad confusa; sometidos todos a una difícil valoración polivalente. Esa persona, ese cubano digno y con la aspiración a crecer, a incrementar -de la manera más generalizada posible- su bienestar material y espiritual en una sociedad o comunidad nacional genuinamente democrática y participativa, sin exclusión de ningún estamento o sector de nuestro pueblo (por sinrazones económicas, ideológicas, religiosas, raciales, sexuales, etc.), sino con una dinámica creciente, inclusiva, congruente pluralista y ampliamente informada, dialogante y organizada articuladamente sobre bases éticas, culturales y económicas sólidas; ese cubano que aspira a ser de Cuba su hogar, su casa propia, a la que tiene derecho y de la que no siente estimulado a partir en búsqueda de un habitát más humano, construirá la "Casa Cuba", hará real nuestra nostalgia de la futuridad» [46] El reto exige, entre otros, un esfuerzo sistemático para edificar una SC amplia, fundamento y acicate de la futura democracia cubana. La tesis central aquí propuesta es: A más sociedad civil, menos poder estatal. A menos poder estatal, más espacios para actuar con libertad y con menos retrocesos provocados por el régimen. Lo propuesto es una vía no política, pacífica, civilista, que busca en la sociedad y fuera del Estado el desarrollo y logros humanitarios que hasta finales de los 80 eran de exclusiva responsabilidad gubernamental pero que desde 1990 es necesario conseguir fuera del gobierno, a través de vías privadas. Busca que el cubano salga por sí mismo de la «inercia desesperada» en que se encuentra como masa, y que venza, como ciudadano, el bloqueo intelectual, económico y político que por décadas le ha impuesto el totalitarismo.

Apoyo

El exilio puede asumir un papel transitorio pero insustituible en el desarrollo de la SC. Para cumplirlo debe centrar su acción, siempre complementaria, en Cuba, y lograr que Washington, Madrid, Santiago, San José o cualquier otra capital política del mundo se convierta en un brazo solidario con las fuerzas democráticas de la Isla y no en fuerza protagónica que determina, desde afuera, el quehacer en la Isla. Esta es una de las trampas a que quiere llevar el régimen al exilio.

El exilio debe brindar apoyo material, técnico y de solidaridad con un doble propósito: ampliar el sector democratizador de la actual SC cubana y aminorar el autoritario. Debe hacer llegar dinero, equipos, ideas, ejemplos y simpatía a los grupos democratizadores, legales e ilegales, latentes o manifiestos en la Isla.

Es necesario distinguir, con precisión de bisturí, cuáles son las funciones apolíticas que todavía cumplen las organizaciones de masas y sociales, y una vez determinadas, incitar a los miembros de esos grupos a que hagan evolucionar dichas organizaciones eliminándoles el componente autoritario o a que funden otras nuevas. Al mismo tiempo hay que incitar a grupos privados ya establecidos, formales e informales, y a movimientos sociales, para que asuman también parte de esas funciones.

Edificación ciudadana

Los medios de comunicación disponibles fuera de Cuba, radial, televisivo, electrónico, cinematográfico, escrito y telefónico- necesitan informar, criticar y educar al cubano de la Isla y de afuera sobre la SC. Hay que entender al cubano, criticar y proyectar a Cuba en función del paradigma democrático. Dicho paradigma no es fácil y tampoco debe idealizarse. No es una panacea y, por lo tanto, es siempre perfectible en la práctica. En su forma de operar, no equivale al caos, al gobierno de las mafias, ni al de los poderosos contra los débiles. Significa sí el respeto a los derechos humanos y un mínimo de oportunidades reales para todos, sin pre condicionar a nadie por partidarismos políticos o de otra índole. Significa que cada cubano queda libre de ser o no militante del partido de su preferencia, incluyendo al Comunista, o hasta actuar sin ningún compromiso en política, si es que así lo desea.

Democracia es un sistema político representativo, sujeto al constante escrutinio ciudadano desde instituciones y asociaciones no estatales. Exige la continua información, educación, vigilancia y crítica de medios de comunicación que sean independientes del Estado, los partidos politicos y las iglesias. Exige darles poder de gestión a los usuarios de los servicios públicos en niveles locales, en sus comunidades, que es donde realmente se genera la demanda. Hay que devolver el poder de los ministerios a instancias municipales y regionales mediante la descentralización de los servicios y de las inversiones.

Democracia conlleva la libre realización de encuestas de opinión pública, de evaluaciones y de estudios de impacto por ciudadanos e institutos independientes sobre lo que hace el Gobierno, las ONGs y las empresas privadas. Exige la competencia electoral entre candidatos que representan a grupos o partidos diferentes y una libertad aun más amplia para las actividades de los diversos movimientos sociales. Democracia implica gobernantes electos por un plazo razonable (muchísimo menor de 37 años), que una vez cumplido, sean suceptibles a ser removidos o reafirmados en sus cargos, según el resultado de elecciones multipartidistas, con voto secreto, libres y basadas en procedimientos electorales confiables. Supone una sociedad de libertades individuales, abierta, plural, cambiante, solidaria y recíproca, en una cultura de negociación y transparencia, y no de mentira, simulación, conflicto, chantaje, amenaza, persecución o muerte. Requiere el respeto a los grupos de interés, de presión y minorías, para que compitan abiertamente por sus legítimas metas, sin miedos y por vía pacífica, en un régimen que garantice la igualdad mínima de oportunidades para organizarse y operar. Significa, en síntesis, un gigantesco balance de acciones y metas, aparentemente conflictivas, que resulta de múltiples contrapesos y está amparado por un estado de derecho[47].

Democracia implica participación y pluralismo ciudadanos. «El activismo de una gran variedad de asociaciones -ocupacionales, económicas, comunitarias, ecológicas y culturales- en la SC posibilita sin duda el pluralismo democrático, que a su vez "engendra diálogo, intercambio de ideas y proyectos y tolerancia". Estas asociaciones pueden tener, junto a su paulatina independencia del Estado, una influencia significativa en la política social como principales representantes de la capacidad de los individuos para elegir, innovar y participar en la toma de decisiones sobre problemas que afectan directamente a la calidad de sus vidas. Las ideas de "democracia participativa" y "autogestión" expresan la inmensa importancia de esta densa red de asociaciones no estatales como sustrato y condición para un pluralismo democrático eficaz"[48]. Mientras esta interpretación de la democracia es hoy una preferencia casi universal, considerada como "el ordenamiento político que mejor se aviene con la naturaleza humana" por el Papa Juan Pablo II, el modelo político castrista va en dirección opuesta. Su régimen de gobierno siempre ha sido excluyente, represivo, continuista y autócrata. Nunca ha aceptado a la oposición interna» [49].

Su élite gobernante carece de mecanismos legales de reemplazo. Entre sus indiscutibles logros está el establecimiento de un gigantesco Estado policíaco, donde cada cubano debe vigilar al otro para que sigan mandando los históricos, encabezados por un líder voluntarista, intocable e inmutable.

Denuncia

Hay que explicar los males que produce el modelo oficial cubano en la vida cotidiana: en el ciudadano, en el hogar, en las amistades, en los centros de trabajo y vecinales. Señalar cómo dicho modelo ha provocado el deshonroso mérito que Cuba esté hoy a la cabeza de los países latinoamericanos en tasas de endeudamiento externo, militarización, exilados, personas perdidas en el mar, presos políticos, alcoholismo, consumo de psicofármacos, suicidios, abortos, divorcios y familias divididas y desmoronadas. La familia, sin embargo, queda aún como uno de los pocos resortes nacionales --en adición a los reformistas del Partido, las Fuerzas Armadas, las iglesias y los grupos de disidentes, opositores y de defensa de los derechos humanos-- a partir de los cuales podría empezarse la reconstrucción de Cuba.

Se necesita saber quiénes apoyan al sector autoritario de la SC cubana. Desenmascarar las falsas ONGs, sindicatos y otras entidades cubanas "de masas y sociales", que parecen "no oficialistas", pero que son y viven para el Gobierno. Algunas hasta cumplen el compromiso utilizando fondos externos, provenientes de organizaciones internacionales, que sólo están autorizados para apoyar proyectos no-gubernamentales.

Cooperación

Hay que hacer conciencia sobre las diferentes acciones de desarrollo y humanitarias que son factibles en la SC, recalcando los riesgos y fallas innecesarias que se asumen cuando esas acciones se realizan con signo político, a través o para el Gobierno. Es necesario usar dos referentes en este esfuerzo: las metas de bienestar frustadas en el cubano y los logros (económicos, civiles y políticos) que potencia el sector democratizador de la SC.

En este aspecto habría que hacer patente cómo el sector democratizador de la SC cubana ayudaría a superar la crisis material de Cuba. Se requiere divulgar cómo a través de este sector podrían entregarse bienes y servicios por distintos canales: de pueblo a pueblo, entre parientes, entre ex-compañeros de escuela, de trabajo, entre clubes de recreo, entre nativos de un mismo municipio, miembros de una misma parroquia, secta, etc.; entre ONGs internacionales y sus homólogas cubanas; de gobierno extranjero a pueblo, con entregas directas de embajadas extranjeras en Cuba a ONGs cubanas, a organizaciones voluntarias, a movimientos sociales espontáneos y a grupos informales. Muchas ayudas de desarrollo y auxilios humanitarios nunca llegan a Cuba, y ni siquiera se ofrecen, porque el Gobierno cubano, con visión centralizadora, quiere quedarse con ellas o canalizarlas a través de ONGs gubernamentales. Y en este sentido, ni la Cruz Roja Cubana se escapa de la sospecha[50].

Mientras, la cooperación internacional a las ONGs supone montos cuantiosos. En la actualidad, las organizaciones no gubernamentales del Norte transfieren al Sur, colectivamente, más recursos que las naciones miembros del Banco Mundial[51]. Si se suman las contribuciones privadas y gubernamentales, el total transferido por las ONGs del Norte, y por conducto de ellas, pasó de 1,000 millones de dólares en 1970 a 7,200 millones de dólares en 1990: en términos reales, el doble del ritmo de aumento de la asistencia internacional al desarrollo. A principios del decenio de 1980 un cálculo sugería que las ONGs influían en las vidas de aproximadamente 100 millones de personas de los países en desarrollo: 60 millones en Asia, 25 millones en América Latina y 12 millones en Africa. Hoy día es probable que la cifra se aproxime a los 250 millones y vaya en aumento[52].

De igual forma, hay que publicitar las voces, manifestaciones, grupos, organizaciones y actitudes de equilibrio de los que cooperan o quieren cooperar con el sector democratizador de la SC cubana. La gente en Cuba tiene que saber a quién, dónde y cómo acudir para recibir directamente ayuda externa.

Lecciones de casos parecidos

Es indispensable aprovecharse de lo sucedido en otros países. Hay que informar sobre las experiencias civilistas de los países ex-socialistas y de las naciones latinoamericanas que salieron de dictaduras, autoritarias o totalitarias. Saber las acciones pacíficas, legales y actos de desobediencia civil que desencadenaron estos procesos libertarios.

Hay que conocer más sobre los hechos y personas que construyeron, consolidaron y ampliaron las sociedades civiles de esos países. En especial, interesan las experiencias de los grupos que construyeron la ciudadanía y protagonizaron los cambios civilistas y culturales, porque éstos fueron los que redujeron el poder estatal a lo indispensable. Tales ejemplos pueden servir como referentes en Cuba para decidir estrategias y actuar en el futuro con efectividad.