LAS VENGAZAS DE FIDEL CASTRO

PROSAS DE PRISA DE LA REVISTA "SIGLO XXI". Jueves 23 de Marzo del año 2000

Los datos y todos los elementos de juício que confirman que el comportamiento como jefe de estado, e incluso personal, de Fidel Castro esta esencialmente opuesto a los mas elementales conceptos relacionados con la administración civilizada del sistema de justicia penal cubano, no hacen mas que agigantarse cada día con los nuevos procedimientos de horror, indiscutiblemente criminales, que prosigue empleando el primer comandante de las fuerzas estalinistas cubanas para continuar intentando consolidar sus fuentes omnímodas de poder.

Un prueba en extremo evidente de esta visión de la justicia en Cuba, trocada a cada instante en un vulgar recurso de las mas bajas venganzas personales de Fidel Castro lo tenemos ante nuestra vista con el confinamiento del médico Oscar Elias Biscet en una remota cárcel de la región oriental de la Isla adonde, además, los gamberros de Castro lo estaban esperando para propinarle toda suerte de procedimienos degradantes y de típica tortura física.

Debe tenerse en cuenta que todas estas atrocidades contra el disidente Oscar Elias Biscet, se han llevado a cabo después que el propio Fidel Castro atacó por su nombre y apellidos al presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos, en una de sus acciones de terrorismo verbal a través de la televisión cubana. Es decir, para nadie puede ser un secreto que todos los ajustes de cuentas estilo maffia que está sufriendo el opositor civilista Oscar Elias Biscet son órdenados directamente por Fidel Castro.

Este es exactamente el modus operandis extraído de las prácticas de los bajos fondos que Fidel Castro instruye se ejecuten contra todos los activistas de derechos humanos y líderes cívicos independientes de Cuba. Por ejemplo, para intentar doblegar a Marta Beatriz Roque, a Maritza Lugo y a muchas otras prisioneras de conciencia cubanas, Fidel Castro manda a que, en las cárceles en que las confinó, presas comunes por hechos de sangre las agredan sistematicamente .

Estos mismos instrumentos de terror Castro establece que se lancen contra presos políticos, como los periodistas independientes Víctor Rolando Arrollo, Bernardo Arévalo Padrón y Joel de Jesús Díaz Hernandez, asi como contra los opositores enrrejados Jorge Luís García Pérez , Antúnez, y cientos de otros ciudadanos que indefensos, inermes y medios muertos de hambre, además tienen que enfrentarse a las furias vengativas y de factura hamponesca de Fidel Castro.

Nunca puede olvidarse como Fidel Castro ordenó que, a la poetísa disidente María Elena Cruz Varela, una turba de sicarios, en su propio hogar y en presencia de su hija menor, la arrastraran por los pelos escaleras abajo, la ultrajaran hasta lo indecible y, rompiéndole la boca a golpes, le hicieran comer sus poemas.

Como tampoco se puede pasar por alto lo que Fidel Castro ha hecho contra infinitud de sus propios camaradas revolucionarios, como José Abrantes, Arnaldo Ochoa, Osvaldo Dorticós, Augusto Martínez Sánchez, Alberto Mora, Anibal Escalante, los hermanos La Guardia, Manuel Piñeiro Losada y cientos de otros colaboradores a quienes Castro dictaminó que era preciso asesinar.