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Notas 2007

 

Los galardonados de la libertad

Publicado el 16 de Noviembre del 2007 por El Nuevo Herald

 

 

   Frank Calzón

Director del Centro Para Una Cuba Libre, en Washington DC

 

Por qué habría de otorgársele el galardón presidencial civil más importante de Estados Unidos al autor de un libro escrito hace casi cincuenta años? ¿Por qué condecorar con ese mismo reconocimiento a un economista quien además ya antes había obtenido el premio Nobel en 1992? Y ¿por qué habría de recibir el honor más preciado de esta república norteamericana un prisionero de conciencia --de entre tantos que hay en el mundo-- de un pequeño país gobernado por delincuentes?

La respuesta a estas preguntas se halla en el nombre mismo del galardón: la Medalla de la Libertad. La medalla se otorga a individuos, ya sean estadounidenses o extranjeros, seleccionados por su dedicación inapelable a la lucha por el principio más fundamental de esta nación: la libertad.

La libertad no es asunto de un solo día, o de una era específica, la libertad es un valor que trasciende la barrera del tiempo. Los americanos admiran a todos esos hombres y mujeres quienes en tiempos pasados lucharon por la libertad. Inherentemente todos sabemos que esa lucha en aras de la libertad es algo que nos sostiene hasta nuestros días. Somos libres porque muchos hombres y mujeres creyeron con pasión en el valor de libertad, y la defendieron bajo otros cielos de la misma manera que hoy nosotros la defendemos bajo los nuestros.

Es por eso que todos los presidentes de este país desde John F. Kennedy, quien inauguró esta distinción civil llamada la Medalla de la Libertad, han optado por galardonar a individuos cuyas carreras y vidas son epítome de este ideal. También es por eso que los galardonados provienen de diversos lugares: la libertad y su defensa tienen adalides de múltiples ropajes. La medalla le ha sido otorgada a distinguidos personajes como lo son Nelson Mandela (2002), Lech Walesa (1989), Aung San Suu Kyi (2000), y a Vaclav Havel (2006) en reconocimiento a su lucha por el principio más preciado para la nación americana, como también en pro de la paz mundial y por logros en los campos de la cultura y las ciencias.

El servicio en aras de la libertad es una categoría con una amplia definición; y quizás la mejor manera de entender el por qué de esta amplitud es considerar a algunos de los galardonados este año:

• Harper Lee es una de las escritoras más queridas y leídas de la literatura estadounidense, y su extraordinaria novela Matar un ruiseñor --como otras importantes obras de ficción-- definió el carácter de la nación norteamericana y su devoción por la justicia. No sólo delineó los valores que identifican a esta nación, sino que también describió el coraje al que un individuo debe recurrir para enfrentarse a las injusticias, y en el caso específico del libro, para desafiar los prejuicios raciales de una mayoría. Su libro nos enseña una lección para la eternidad.

• Gary Becker, ganador del premio Nobel de Economía en 1992, ha estudiado la forma en que los seres humanos tienden a maximizar sus ventajas personales aplicando racionamientos económicos a decisiones que anteriormente se creían fuera del contexto de la economía. Haber demostrado por qué y cómo es que las personas hacen ciertas elecciones ha hecho posible un mayor entendimiento de la necesidad inherente del individuo de ser libre y de tener la capacidad para escoger por sí mismo. Tener la oportunidad de ''disfrutar de la libertad'' nos permite al mismo tiempo fortalecer las instituciones que la protegen.

El presidente Bush reconoció a Gary Becker y Harper Lee como educadores de la libertad. Por otra parte el médico cubano Oscar Elías Biscet es un hombre que, en cierta manera, también puede ser considerado como un educador: él educa con su ejemplo.

• Por muchos años el Dr. Biscet ejerció la medicina al tiempo que informaba al mundo sobre las condiciones políticas y económicas de Cuba. Ha sido testigo ante el mundo de lo que sucede en ese país bajo el gobierno de Fidel Castro. A causa de sus pronunciamientos y publicaciones, el Dr. Biscet ha sufrido constantes represalias, ha sido golpeado y encarcelado. Ha pasado la mayor parte de los últimos ocho años en prisión; en 2003 recibió una sentencia de 25 años en las prisiones políticas castristas por ''representar un peligro'' para el gobierno, pero internacionalmente el doctor Biscet es reconocido como un preso político ``de conciencia''.

En efecto, el doctor Biscet representa un peligro para el gobierno cubano, de la misma manera que lo fueron Gandhi y Martin Luther King, Jr., dos de sus héroes, cuando hicieron pública la necesidad de cambio y desafiaron con sus protestas pacíficas a los regimenes de segregación e inequidades bajo los cuales vivían.

Para aquellos hombres y mujeres que tienen el suficiente valor para llamar a la tiranía por su nombre, la única opción en su lucha de resistencia es decir ''no''. El doctor Biscet es un símbolo de esos muchos que le dicen ''no'' a la tiranía y ''sí'' a la libertad. Son hombres y mujeres que se hallan presos y moribundos en países que muchos nunca visitaremos y aun así continúan luchando por todos nosotros. Puede que Oscar Biscet no viva en libertad, pero él es un hombre libre en comparación con aquellos que lo mantienen en prisión.

Estamos en deuda con el doctor Biscet, y con los hombres y mujeres a quien el presidente Bush honró recientemente otorgándoles la Medalla de la Libertad. Ellos nos han demostrado la importancia de la libertad, y que esta es el pan de vida que nutre la democracia.

El Sr. Frank Calzón es Director Ejecutivo del Centro Para Una Cuba Libre.