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Errores
Publicado en El Diario Las Américas el 17 de Octubre de 2007 |
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Director Ejecutivo del Comité Cubano Pro Derechos Humanos y Organizador del proyecto Entre/Todos |
Afirma Vaclav Havel uno de los principales baluartes del cambio y la
transición en Checoslovaquia y su primer presidente como nación
libre “que en una sociedad totalitaria –como es la de Cuba- las
relaciones afectivas entre las personas son armas de lucha contra el
régimen”. Es tremenda verdad. Preguntémonos quién ha sido
permanentemente en este largo proceso cubano el gran saboteador
nacional de la familia y de la convivencia pacífica y respetuosa
entre cubanos de diferentes corrientes de pensamiento. Sin duda, es
Fidel Castro quien siempre ha estado inventando las más raras
amenazas y diferencias entre cubanos de la isla y el exilio, y entre
disidentes y fidelistas. Como eficaz dictador siempre ha sabido
darle vitalidad y mantenimiento a su engendro de poder absoluto
dividiendo al pueblo y la familia hasta en la relación postal: desde
el mismo año 1959 era una traición a la patria y una debilidad
revolucionaria tener relaciones con la familia y amigos que se
habían ido de Cuba.
Se han utilizado tretas y astucia para tratar de dividir al pueblo cubano de manera irreconciliable. Sin embargo, el pueblo está volviendo a reencontrarse y va superando esa manipulación, ese virus de resentimientos e incertidumbre que se inyectó en todos los cubanos de las últimas tres generaciones en ambas orillas. La autenticidad en la convivencia se está imponiendo. Un ejemplo: ya hoy no es tan abismal la desconfianza entre la distinguida compatriota Ninoska Pérez Castellón y el que suscribe. Ambos nos hemos dado cuenta de circunstancias, realidades y experiencias vividas de una parte y de la otra. Nos conocemos más, nos respetamos más; sabemos que existen muchos cubanos como nosotros allá y aquí. Ella no es la misma de 1990, tampoco lo soy yo. El otro día me invitó a su nuevo programa de TV al que no pude asistir por estar fuera de la ciudad. Supimos no caer en las trampas fidelistas. Estos individuales detalles de identificación –aun manteniéndose las útiles diferencias entre nosotros- hiere a la dictadura. Todos debemos entender que se puede ser adversario en posiciones o puntos de vista y no enemigos a muerte. Siempre es una lección ver a los ex presidentes de Estados Unidos, el republicano George Bush padre y al demócrata Bill Clinton compartir misiones juntos por su país. El contacto entre cubanos de un bando y de otro es considerado peligroso por la dictadura. Tienen un miedo atroz a la trasmisión del virus democrático a los suyos. Y es por esa razón que nunca he entendido, ni entiendo, a los que en la oposición están en contra de los contactos, la exploración entre partes y los diálogos. Es un error. El miedo debe dejarse sólo a la parte que considere no tiene ideas y razones, y no sea democrática para debatir y convivir con la diferencia. Sólo mantener esa posición filosófica en las filas de la oposición al régimen dictatorial cubano desarma moral y políticamente al adversario. Situarse en la misma posición intransigente del régimen nos iguala y cierra puertas nacionales e internacionales. Nadie emite crédito político a extremistas. Posiblemente mañana no habrá transición pacífica, ni diálogo de cambio en Cuba, pero es importante fijar que no ha sido por las dos partes. Una debe ser responsable. Otros errores. Siempre he considerado -desde su acuerdo- un error de la Unión Europea el invitar a sus recepciones diplomáticas en Cuba sólo a los disidentes para simbolizar su apoyo a la libertad de Cuba. La pura verdad es que no se logra mucho en una sociedad tratando sólo con una parte. Aun más grave considero, la última decisión del gobierno de España de invitar sólo a los miembros del gobierno de Cuba a sus recepciones y fiesta nacional. Dos errores seguidos. Así se lo transmití a los amigos del gobierno y la oposición de España José Luis Zapatero, Mariano Rajoy, Miguel Ángel Moratinos, Jorge Moragas, Trinidad Jiménez y Santiago Cabanas, en una nota entregada al cónsul español en la asistencia a la invitación recibida para la recepción de la Fiesta Nacional de España la noche del pasado 12 de octubre: “La decisión de ustedes es un grave error. Si España quisiera ser verdaderamente útil al proceso de solución, evolución y reconciliación nacional de Cuba haría todo lo contrario. Invitaría a las dos partes a su fiesta nacional y trataría de servir su dependencia diplomática de sede para el intercambio civilizado de partes en razones de la problemática nacional que su intransigente dictadura no permite. Sólo estuvieron ausentes de su sede diplomática en La Habana aquellos que están desprovistos de argumentos y razones para debatir y compartir con altura y decencia... ESPAÑA AYUDARIA HACER EN SU TERRENO LO QUE NO SE PUEDE HACER EN TERRENO NACIONAL”. Reciban mis más alto respetos. |