Lo que debe ser cambiado

por Tania Díaz Castro

Publicado el Viernes 27 de Septiembre del 2007 por CUBANET

Tania Díaz Castro

Nació en 1939.  En su pueblo natal realizó estudios primarios. Su familia se trasladó a La Habana (1952) donde inició estudios de ballet -que dejó inconclusos en 1957- en la Sociedad Pro Arte Musical y en la Escuela de Alberto Alonso.

Su primer poema publicado apareció en Zig-Zag, en 1959. A fin de tomar clases de secretariado comercial en la Speed Writing Academy, obtuvo una beca, concedida en Cuba por la UNESCO, en cuya Comisión Nacional trabajó entre 1960 y 1962, y después, tomó un cursillo en el INRA, auspiciado por la UPEC, sobre producción agropecuaria. Participó en el I Congreso Latinoamericano de Juristas (1960), en el I Congreso de Escritores y Artistas de Cuba (1961) y en el Seminario del Congreso Cultural de La Habana (1967). Sin concluir sus estudios de periodismo, iniciados en la Universidad de La Habana en 1968, fue redactora en Trabajo (1964), Con la Guardia en Alto, y Bohemia (1968), Constructores (1971) e INIT (1972-74) y corresponsal de El Corno Emplumado y El Escarabajo de Oro (México) y de Cormorán y Delfín (Argentina). Como escritora de programas de Radio Progreso donde trabajó entre 1977 y 1983, obtuvo primeros premios en el género programación educacional, en los festivales de radio y televisión de 1977, 1979, 1980 y 1983. Su obra poética ha sido incluida en Antología de jóvenes y viejos (1964) y Cinco poetas jóvenes (1965). Ha colaborado, además en Prensa Libre, La Tarde, Romances, Ellas, Cuba, El Mundo, Hoy, Revolución, Juventud Rebelde, La Gaceta de Cuba, OCLAE y en El Lagrimal Trifulca (Arg.). Fue fundador de la UPEC y es miembro de la UNEAC. (Marta Lesmes Albis)

Bibliografía activa: Apuntes para el tiempo (poesía), 1964, 141 pp. Todos me van a tener que oir (poesía), 1970,74 pp. Flores amarillas cortadas al anochecer (poesía), 1996, 102 pp.

Bibliografía pasiva: "Poemas", CD, Argentina, abr.'70, p. 55-57

 

Tomado en parte de Cuba Literaria y Comité Cubano Pro Derechos Humanos

 

LA HABANA, Cuba - septiembre (www.cubanet.org) – No es mentira. El periódico Juventud Rebelde ha acudido a tres hombres claves con el propósito de analizar por qué en nuestra economía la inconstancia y la dejadez son las causas que afectan la calidad de vida de la población.

 Estos hombres son un profesor titular y consultante, un doctor en Filosofía y un investigador, autor de varios libros sobre perfeccionamiento empresarial.

El primero, doctor Carlos M. García Valdés, profesor de la Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba Ñico López, alega que un factor influyente para el mantenimiento de estos males es el bloqueo, y en segundo lugar, la crisis que ocasionó al país el desplome del campo socialista. En otras palabras, la falta de interés de los trabajadores y el mal trato en los servicios es culpa de los americanos y de los países de Europa del Este que dejaron de otorgar al régimen jugosos e impagables préstamos.

Para el filósofo Darío L. Machado, en cambio, el problema de la falta de perseverancia en los trabajadores se debe a la carencia de estímulos, pero sobre todo, a que el salario no los motiva.

El investigador Rafael Alhama, coautor de libros como Dimensión social de la Empresa y Perfeccionamiento Empresarial, plantea que el problema está en la inestabilidad de la fuerza de trabajo y en las administraciones, acompañadas de mala atención por parte de las instancias intermedias y superiores.

Más claro ni el agua: el modelo económico del gobierno cubano no funciona ni funcionará jamás, algo que ya sabemos todos, aunque se está a la espera de que alguien tire la primera piedra para que comience el carnaval.

Por lo demás, no se requiere de análisis intelectuales profundos, ni estudios sociales que descubran la realidad cubana. Tenemos el tremendo ejemplo del desmoronamiento del campo socialista, pero sobre todo, cómo el trabajador cubano hace oídos sordos a esa retórica que trata de explicar la propiedad socialista en un país donde el obrero se ve obligado a robar al estado para comer.

En fin, que si el castrismo ha engendrado no sólo inconstancia y la abulia en la población, la solución del problema está en despejar la incógnita, suprimir esa imposible ecuación llamada socialismo. Nada difícil. Que se cambie lo que debe ser cambiado y los resultados se verán a simple vista.

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