Si yo entrevistara a Fidel Castro

por Tania Díaz Castro

Publicado el Viernes 21 de Septiembre del 2007 por CUBANET

Tania Díaz Castro

Nació en 1939.  En su pueblo natal realizó estudios primarios. Su familia se trasladó a La Habana (1952) donde inició estudios de ballet -que dejó inconclusos en 1957- en la Sociedad Pro Arte Musical y en la Escuela de Alberto Alonso.

Su primer poema publicado apareció en Zig-Zag, en 1959. A fin de tomar clases de secretariado comercial en la Speed Writing Academy, obtuvo una beca, concedida en Cuba por la UNESCO, en cuya Comisión Nacional trabajó entre 1960 y 1962, y después, tomó un cursillo en el INRA, auspiciado por la UPEC, sobre producción agropecuaria. Participó en el I Congreso Latinoamericano de Juristas (1960), en el I Congreso de Escritores y Artistas de Cuba (1961) y en el Seminario del Congreso Cultural de La Habana (1967). Sin concluir sus estudios de periodismo, iniciados en la Universidad de La Habana en 1968, fue redactora en Trabajo (1964), Con la Guardia en Alto, y Bohemia (1968), Constructores (1971) e INIT (1972-74) y corresponsal de El Corno Emplumado y El Escarabajo de Oro (México) y de Cormorán y Delfín (Argentina). Como escritora de programas de Radio Progreso donde trabajó entre 1977 y 1983, obtuvo primeros premios en el género programación educacional, en los festivales de radio y televisión de 1977, 1979, 1980 y 1983. Su obra poética ha sido incluida en Antología de jóvenes y viejos (1964) y Cinco poetas jóvenes (1965). Ha colaborado, además en Prensa Libre, La Tarde, Romances, Ellas, Cuba, El Mundo, Hoy, Revolución, Juventud Rebelde, La Gaceta de Cuba, OCLAE y en El Lagrimal Trifulca (Arg.). Fue fundador de la UPEC y es miembro de la UNEAC. (Marta Lesmes Albis)

Bibliografía activa: Apuntes para el tiempo (poesía), 1964, 141 pp. Todos me van a tener que oir (poesía), 1970,74 pp. Flores amarillas cortadas al anochecer (poesía), 1996, 102 pp.

Bibliografía pasiva: "Poemas", CD, Argentina, abr.'70, p. 55-57

 

Tomado en parte de Cuba Literaria y Comité Cubano Pro Derechos Humanos

 

LA HABANA, Cuba, septiembre 2007 www.cubanet.org

Jamás uno de los periodistas que integran la prensa independiente cubana ha sido llamado por el máximo líder del país para conversar ampliamente en una entrevista, al estilo de las de Ignacio Ramonet, Gianni Miná, Frei Betto o Tomás Borge. Todo lo contrario. Hemos sido reprimidos por orden del máximo líder, ofendidos, difamados, encarcelados y desterrados del país. 

Él, que se valió de la libertad de prensa para publicar sus arengas políticas y se dejó entrevistar por cualquiera que se lo pidiera allá por los años cincuenta. Pero ya en el poder, Fidel Castro nada ha querido hablar con los periodistas independientes, que suman más de sesenta en la actualidad, a pesar de que -pruebas hemos tenido-, nos lee. Gracias por mi parte.

Es por eso que hoy he querido entrevistar a Fidel. Sí, hacerle desde lejos, una entrevista exclusivamente personal.

Preguntarle, por ejemplo, por qué llamó "partido de bolsillo" al Partido Pro Derechos Humanos de Cuba en 1988, fundado hacía sólo seis días por un hombre de pueblo, Ricardo Bofill Pagés; partido del cual yo era la Secretaria General y con una nutrida membresía proveniente del mismo pueblo.

Preguntarle por qué mandó a que me llevaran de cabeza a un calabozo, entre asesinas, sólo porque nuestro Partido había solicitado una consulta popular para saber si el pueblo quería el socialismo o no, a través de firmas recogidas en La Habana y en otras provincias del país, cuando Fidel Castro, en sus Documentos para la Historia, escritos el 14 de diciembre de 1957, estaba de acuerdo en celebrar elecciones libres con todos los partidos y regirse por la Constitución de 1940.

Preguntarle por qué cuando le dijeron que a mi salida de la prisión, en noviembre de 1989, el PPDHC se reorganizaba y continuaba con la recogida de firmas para el mencionado plebiscito, decidió, muy enojado, encarcelarme otra vez durante seis meses en las celdas tapiadas de la Seguridad del Estado, organismo que él personalmente ha dirigido. Allí me torturaron psicológicamente, me amenazaran con el fusilamiento, acusada del supuesto delito de rebelión. Cuando él se encontraba en la Sierra Maestra pedía ayuda a todos los partidos y organizaciones del exilio y de la Isla.

Son preguntas que me gustaría que el señor Fidel Castro me respondiera. ¿Es que temía que un partido pacífico pudiera derrocar a su dictadura? ¿Es que acaso nos sintió tan fuerte como Mahatma Gandhi? Y una última pregunta: ¿Por qué encarcela hombres sólo porque quieren escribir libremente, si él pudo escribir en la prensa durante la dictadura de Batista?

Si yo pudiera entrevistar a Fidel le haría tantas preguntas como quejas tiene de su revolución el pueblo cubano y un exilio de casi tres millones de personas. ¡No tendría para cuándo acabar! Pero el viejo líder no está bien. No es correcto hacer leña del árbol caído.

Tendré que esperar otra reencarnación para entrevistarlo, cuando él sea un escritor de novelas, como es su deseo, y yo una periodista independiente, siempre a la caza de injusticias sociales, si es que tengo la mala suerte de coincidir con él en el mismo sitio geográfico.