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Una Opción para los Cubanos

Oswaldo Paya Sardinas

La Habana— ¿Como? He ahí la pregunta. Parece ser lo primordial cuando de los cambios que necesita Cuba se habla. Cualquier cubano, no importa su nivel educacional, es capaz de describir la realidad cubana. Lo hará en sus propios términos, pero las conclusiones no se van a distanciarse mucho si se habla con objetividad. Otro asunto es el juicio que hacen las personas de nuestra realidad, pues este dependerá, en la mayoría de los casos, de la situación personal y familiar de quien juzga. Sin embargo, la mayoría, cuando puede expresarse en un ambiente de confianza, muestra su anhelo de cambios.

¿Cuales son los cambios que deben realizarse? Hay una verdadera lluvia de opiniones, programas, proyectos, postulados y teorías sobre los cambios. También aquí, aunque entramos en temas mas discutibles, hay constantes. Los intelectuales y políticos no tienen ni remotamente el monopolio de las ideas y los sueños en este campo. Hasta popularmente se expresa el deseo de cambios, sin grandes elaboraciones, pero en esencia, dentro de esas constantes. Este consenso es fruto de la insatisfacción de las personas con “la situación” o con la vida que llevan; con la pobreza, la inseguridad y también, aunque no lo reconozcan o aunque no sean conscientes de ello, de la falta de libertad en todos los sentidos.

Muchos extranjeros que visitan Cuba no se explican como es posible tanto lamento y critica, tanta inconformidad y desacuerdo con la situación económica y política y que sin embargo la inmensa mayoría lo acepte. Es como una sentencia fatalista, donde el escape, la simulación y el acomodamiento, muchas veces falsificando la propia vida, parecen ser las únicas opciones. Pero no solo lo dicen los extranjeros, sino que los propios cubanos se asombran, cuando no se aplastan, de por que “no pasa nada”. Es evidente que el pueblo quiere y necesita cambios en todas las esferas de la vida nacional, es amplio el consenso sobre que estos cambios deben llevarnos a una apertura económica y verdadera justicia social, a la reconciliación y la libertad y los derechos fundamentales. Lo expreso en categorías básicas, sin hablar de modelos e ideologías.

Aunque no son temas acabados, sino abiertos al dialogo, repito, considero que hay un consenso mínimo pero básico sobre la necesidad de los cambios y su contenido. Es decir, por que y para que los cambios.

Pero ¿cómo? Parece ser esta la pregunta a responder en primer lugar. No lo creo. Es muy importante, es imprescindible, pero si no respondemos antes otra pregunta, esta, la del como, puede resultar paralizante. Así ha sido hasta ahora.

La primera pregunta no es como, sino ¿quien?

Aquí es donde las conversaciones se vuelven incómodas o se cortan bruscamente, se salta la página o se desvía el articulo para no entrar directamente a emplazar. Aquí los expertos en recomendaciones hablan en segunda o tercera persona, pero jamas en primera persona.

El único llamado a exigir y realizar los cambios es el pueblo. Así esta bien dicho, pero aunque no dudo del sentido de pertenencia de nadie, creo que es necesario personalizar. Somos los cubanos, todos y cada uno, usted y yo, los que tenemos la necesidad y el anhelo, la obligación y el derecho, la capacidad y la oportunidad de realizar los cambios hoy, aquí y ahora.

Recientemente, durante una detención, un oficial de la Seguridad del Estado me decía que si durante la crisis de la década de los noventa, con todas las calamidades que sufrieron los cubanos (usted, lector, y yo, sabemos que la mayoría todavía las sufre), la revolución no había perdido el poder es porque no quieren cambios y prefieren lo que el oficial y oficialmente llaman “esto”, o la revolución. Usted y cualquiera puede contestarle: pero ese no es el tema ahora, sino la conclusión penosa a la que pudiera arribarse: “Si el pueblo lo soporta es porque quiere y le gusta esto”. Penosa y cínica la conclusión que se deriva de esa lógica. Pero hay otra conclusión que yo les propongo y que no es nada demagógica: esto durara mientras los cubanos lo soporten sin exigir y realizar los cambios. La palabra “esto” esta puesto con toda intención ya que tiene toda la carga que en nuestro país se le asigna para referirse a la realidad y al mito del sistema. En eso de llamarle “esto” coinciden generalmente todas las partes y niveles.

Cualquier acto responsable requiere en primer lugar definir el fin. Lograr esos cambios es lo justo, lo necesario y éticamente justificado, diríamos que es lo pertinente. Pero además deben elegirse los medios que puedan llevar al logro de ese fin, o sea, se requiere de eficacia.

Si ponemos a la persona humana, es decir, los hijos de Dios y su realización integral, como fin ultimo y mas importante de nuestro quehacer entonces los medios que utilicemos no pueden poner a la persona como instrumento o anular sus derechos o atentar contra su dignidad. El fin no justifica los medios.

Nos proponemos lograr cambios políticos y económicos que permitan la elevación de la calidad de vida, el respeto a los derechos humanos, la reconciliación, el inicio de un proceso donde los cubanos seamos los protagonistas y podamos participar libre y responsablemente en la vida política, económica y cultural de nuestro país y construir una nueva sociedad según las experiencias y valores espirituales de nuestro pueblo. Nos proponemos realizar estos cambios pacíficamente pues, según los fines definidos, no puede ser de otra forma.

Los medios deben corresponderse éticamente con los fines. Además, deben ir dirigidos paso a paso a lograr esos fines. De otra forma no pasaremos de proclamar intenciones y ofrecer un testimonio. Ambas cosas valientes, a veces heroicas, necesarias y de un valor inmenso, pero que por si solas no llevan a los fines. Pudiera caerse en el desgaste y la ineficiencia. No estamos hablando de un pragmatismo mas allá de los valores, sino de orientar nuestro quehacer, según estos valores, hacia el logro de estos fines.

Cuando hablamos de participación ciudadana en la realización del proyecto, ya estamos caminando en el logro de los fines, pues el protagonismo de los cubanos en la transformación de nuestra sociedad es a su vez camino y meta de la “liberación integral de la persona y el pueblo”.

El Proyecto Varela (PV) es coherente, pues se propone el logro de instrumentos legales que garanticen a los cubanos el ejercicio de sus derechos civiles y económicos y abrir los espacios para el dialogo, la participación democrática, la solidaridad, sembrándose así las bases de la cultura cívica que queremos rescatar y perfeccionar mirando hacia el futuro. Es coherente porque el camino que propone es el camino cívico, es decir, llama al ciudadano a ejercer sus derechos en bien propio y de su patria, a preocuparse por los asuntos de su estado y de su comunidad, que son sus propios asuntos y que están determinando su vida y la de su familia. No estamos pidiendo nada para la disidencia en particular, estamos llamando a los ciudadanos y entre ellos nosotros, a que pidan cambios en las leyes para el mejoramiento de la sociedad, es decir, de sus vidas. Por eso proponemos ir “de la ley a la ley”. Esto es, ejercicio de la soberanía popular para decidir sobre las propias leyes y el destino de nuestro país. El Movimiento Cristiano Liberación, como otras agrupaciones dentro y fuera de Cuba, elaboro un programa de cambio, llamado Programa Transitorio. Este, el Proyecto Varela, no es ese programa, no es el programa de nuestro movimiento, ni de ninguna organización, no es ni siquiera un programa de la disidencia. El PV, recoge los reclamos mas importantes y comunes de todas las agrupaciones dentro y fuera de Cuba, pero mas que eso y aquí esta su valor y razón de ser: expresa la demanda y necesidad de la mayoría de los cubanos y propone los cambios y los caminos de cambios iniciales y básicos imprescindibles para Cuba ahora.

¿Que lo anterior es discutible? Preguntemos a los cubanos, que sean los que respondan. Ese es el referendo. Deja la iniciativa y la decisión en manos de los ciudadanos. En la fundamentación del PV se explica mas sobre este asunto.

Puede haber excépticos o realistas que digan “el gobierno no va a aceptar eso”. He ahí la parálisis. No podemos partir y no partimos de la base de que el gobierno quiera cambios. Yo creo que no quiere y que se opone a estos cambios. Esa no es nuestra referencia. Partimos de la base de que quien quiere y necesita los cambios con urgencia es el pueblo de Cuba. Entonces son los cubanos los que tienen que exigirlo y que pedirlo. Es mas, no es el caso de pedirle al gobierno que haga las transformaciones desde una dirigencia que decida y actúe por todos, ni de esperarlo. Es exigir cívicamente los cambios en las leyes que otorguen a los ciudadanos los instrumentos para realizar, mediante su participación, estas transformaciones. Pero para pedir cambios en las leyes, si queremos que el proceso sea pacifico, hay que pedirlo desde la ley.

Aquí entramos en un campo donde la misma clarificación es ya una lucha difícil. Por una parte el gobierno y sus instituciones, violando las propias leyes, no responden a muchas peticiones ciudadanas y reprimen a quienes las hacen. Por otra parte algunas personas unas veces no bien informadas, y otras en franca actuación de rivalidad, hacen una caricatura del PV, y nos acusan de ser defensores “de la constitución y las leyes de la tiranía”. Aceptamos cualquier critica al PV, pero sobre la base de lo que es y de lo que dice y no de versiones que lo desfiguran primero y lo critican después.

Pensamos que la constitución cubana debe ser transformada radicalmente, así como muchas leyes, para que se correspondan con los derechos y necesidades de los ciudadanos y la nación. Es el pueblo soberano el único capacitado para esa tarea. Pero otro asunto es la realidad de si esta constitución da la posibilidad a los ciudadanos de pedir un referendo. La constitución consagra derechos que no se recogen en las leyes, por tanto deben transformarse las leyes para que se garanticen la libertad de asociación y de expresión, el derecho de los cubanos a tener sus propias empresas y a la libre contratación, entre otras libertades económicas. También una amnistía política y una nueva ley electoral, así como elecciones generales.

No hay ambivalencias ni cartas escondidas. La constitución socialista en mi opinión tiene serias contradicciones en si misma y, lo que es mas grave, contradicciones con los derechos de las personas y la soberanía popular. Pero el pueblo no tiene contradicciones consigo y tampoco con los derechos que le corresponden. Si la constitución reconoce alguno de estos derechos y si además el ejercicio de dichos derechos puede abrir espacios para conquistar cívicamente todos los derechos y que el pueblo ascienda al control soberano del estado, entonces ejercer esos derechos es un deber cívico, patriótico y una actitud de solidaridad y liberación. Esa es mi opinión.

Si alguien piensa que por el bien de Cuba hay que cambiar la constitución, yo también. ¿Por que no hacer un referendo con este contenido en vez del Proyecto Varela?

Porque la propia constitución dice que los cambios fundamentales debe hacerlos la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), además de la consulta popular (ver art. 137). Es un lazo cerrado, pues todo indica que la ANPP, en su composición actual, no va a realizar esos cambios. Además, ¿que cambios? Si un referendo deroga la constitución actual, ¿quien redacta la nueva?

Será entonces esta misma ANPP la que decida y realice los cambios. Creemos que seria necesaria una asamblea constituyente donde este representada ampliamente toda la sociedad y que responda a los que la eligieron. ¿Pero como se elige, si las leyes actuales no dan esa posibilidad? Seriamente, parece el cuento del huevo y la gallina. El Proyecto Varela resuelve este asunto porque pone en manos de los ciudadanos instrumentos legales que garantizan derechos que ahora, aunque están en la Constitución, no están en las leyes, ni en la practica. La nueva Ley Electoral que propone el Proyecto Varela garantiza que los electores puedan elegir y ser elegidos libre y democráticamente. Así se desbloquearía la ANPP, que estaría compuesta por ciudadanos que representaran los intereses de sus electores y de todo el pueblo. Este Parlamento cambiaría la Constitución si el pueblo quiere y en la dirección que el pueblo quiera. Ese es su derecho soberano. Como dijimos, el Proyecto Varela no trae cartas escondidas. Pues solo reclama el poder para el pueblo y los derechos para todos y cada uno de los cubanos. El Proyecto Varela es un camino para liberar al pueblo liberando la ley. Pero con solo iniciarse el proceso de petición ciudadana ya comienza la liberación personal y social.

El presidente del Consejo de Estado, Dr. Fidel Castro Ruz, se ha referido a las asambleas de postulación a candidatos a delegados a las asambleas municipales del Poder Popular y ha exhortado a los ciudadanos a participar, también a nosotros los disidentes y opositores, aunque generalmente se nos dan otros calificativos calumniosos. Ciertamente el mecanismo legal para estas postulaciones es democrático, lo que no es democrático es el ambiente de miedos y controles donde se realizan. Los ciudadanos no tienen confianza porque se señalan y se toman represalias contra el que se expresa critico del gobierno.

Además, el partido comunista no postula y también se dice que no hay campana. Pero el PCC se prepara para las asambleas y actúa en estas de forma coordinada, como lo hace en sindicatos y reuniones de trabajadores, con la ventaja de que es el único partido, tiene el apoyo o apoya los órganos represivos y controla todos los gobiernos e instituciones oficiales, locales y nacionales. Si la ley se concibe para que el partido no postule y para que no se haga campana, entonces se viola la ley; si no se postula legalmente, entonces eso es conspiración, donde el ciudadano esta en total desventaja frente al partido. Además, si no hay campana, ¿como es posible que todos los medios de comunicación divulguen solo las opiniones y exhortaciones del gobierno y del PCC? ¿Y que los dirigentes y las organizaciones de masas, cuyos dirigentes son todos del PCC y hasta del Comité Central del PCC, sean los que propongan o designen los candidatos, únicos para cada banca, a los candidatos a diputados a la ANPP?

Los medios de comunicación son del estado y por lo tanto los paga el pueblo, son de su propiedad y deben ser para el uso de todo el pueblo. Sin embargo, son usurpados por un solo partido y una sola opinión. El Proyecto Varela reintegra a sus legítimos dueños, todos los cubanos, los medios de difusión masivos.

Sobre la Ley 72 o Ley Electoral tengo mi criterio, que expongo en un anexo: una demanda de revisión que presente ante las oficinas de la ANPP, ya que en mi criterio esta Ley es anticonstitucional y antisoberana, pues viola el derecho ciudadano que consagra la Constitución (arts. 131, 132, 133, 134, 135 y 136) a elegir y ser elegido para los cargos de diputados.

El presidente del Consejo del Estado se refirió a ese espacio presente en la Constitución al que acabo de referirme, como vía de participación. Reconozco que mi opinión, como todas, es discutible. Pero es una realidad que esa no es la única vía que ofrece la Constitución. También en el articulo 88 (G) se expresa: “La iniciativa de leyes compete: a los ciudadanos. En este caso será requisito indispensable que ejerciten la iniciativa diez mil ciudadanos, por lo menos, que tengan la condición de electores”.

Nuestra pregunta y demanda es: ¿por que el gobierno no se compromete a respetar todos los derechos ciudadanos, también el de la participación en las asambleas de barrio, pero también el que consagra el articulo 88, que se refiere nada menos que a la posibilidad de proponer leyes?

Esto significa respetar el derecho de los cubanos a firmar la petición de referendo del Proyecto Varela.

Sólo queremos hacer unos apuntes mas. El pluralismo no es un sistema, es una realidad, es la expresión de la diversidad presente en el pensamiento, las preferencias, ideas en la conciencia de las personas. El pluralismo no se puede negar; se puede reprimir, dañando gravemente la dignidad humana y atentando contra la soberanía de un pueblo. Pero podemos verle la otra arista. La represión del pluralismo implica que se imponga una sola idea, que es la de los que tienen el poder, como si los demás renunciaran a tener ideas, expresarlas y ser consecuentes con ellas dentro del respeto a los derechos y la dignidad de los demás. Pero la cosa llega mas allá en el unipartidismo, que no supone, sino impone la situación de ser el único partido que existía y que además debe ser el comunista, que además es la conciencia del pueblo y que además es el rector de la sociedad. Y si yo no soy comunista y no quiero que mi conciencia sea el PC, entonces no soy persona. Esa es una de las componentes esenciales del “régimen de no derecho”. Pero un régimen así se proclama como necesario para defender a los pobres y los intereses de la mayoría.

Entramos en otro tema. Un régimen así ha dividido como nunca la sociedad entre ricos y pobres, ha dado a los extranjeros privilegios combinados con los de muchos, digo muchos y no todos de los que tienen poder político y militar y que viven como ricos, porque son ricos al estilo capitalista o a un estilo raro, pero ricos; mientras dicen al pueblo “socialismo o muerte”. El Proyecto Varela no es la solución mágica de todos los problemas, corrupciones y opresiones, siempre lo mas importante será la buena voluntad de los hombres para que un sistema sea bueno para las personas. Pero el Proyecto Varela da capacidad a los ciudadanos, al pueblo, para intervenir y tomar control de sus recursos, de su trabajo, de los bienes del país y de su ambiente natural. Todo esto esta siendo confiscado mientras el pueblo esta indefenso y sometido. Sin exagerar digo que están confiscando hasta la vida de nuestros hijos. Y lo que no ha hecho esta generación de cubanos por diversos condicionamientos muy complejos, como son entre otros el de una seudocultura del miedo, debe hacerlo por amor a sus hijos, para entregarlos a su propio tiempo libres y limpios. Que hay otros caminos es posible, pero no estoy seguro a donde conducen. Nosotros no imponemos este, ni ninguno. Este camino no solo lo puede escoger el pueblo, sino que lo hace el pueblo y sabe adonde lo lleva. Hay otros caminos que generalmente no los escogen los pueblos, sino que se los imponen la manipulación o la desesperación. Este es un camino de paz y para la paz, que se hace como hombres y mujeres libres que construyen la justicia. Es duro, lleno de obstáculos, pero si el pueblo lo decide nada podrá detenerlo.

Presidente del ilegal Movimiento Cristiano Liberación cubano.

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