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Santa Bárbara y la Intolerancia 
en la Guerra del Tiempo

Armando de Armas

Hoy, !un día como hoy!, oramos a Santa Bárbara, la impúber muchacha que se negó al casamiento para consagrarse a Cristo Rey y fue encerrada en una torre y entregada a los tribunales por su padre Dióscoro, oficial de legionarios al servicio del Imperio Romano bajo la égida del camarada Stalin, por lo que fue decapitada y devino Santa, y que extrañamente –extrañamente para los que se empeñan en ver la Ilógica en términos de la Lógica, para los abanderados de filosofías que demasiado bien quieren explicarlo todo, sin margen para el lezamiano Azar Concurrente que no es más que Causalidad Concurrente en las cuatro esquinas del Señor Eleggua— se sincretizó siglos después con el Orisha Mayor, Dios del fuego y el rayo, de la guerra y el baile, de la música y la belleza viril, pendenciero, revoltoso y mujeriego que se presenta con el hacha bipene en alto y se agarra los testículos y danza y alardea de sus poderes priápicos y se conoce por Changó.

El Generalísimo Máximo Gómez y el Cacique Hatuey

La cabeza de Santa Bárbara, que ensangrentada rueda por el polvo, Changó caballero andante rescatador de la Virgen, Santa Bárbara que esgrime la pavorosa espada, Changó que prende fuego a la torre, Santa Bárbara patrona de artilleros, Máximo Gómez y tierra arrasada en la Campaña de la Reforma —¿Reformas de qué?; dice Dióscoro con un gesto matonesco— Hatuey en la hoguera y los campesinos de Yara susurrando en las sobremesas que anteceden al sueño y bajo el sortilegio de los juegos fantasmagóricos de la luz de la lámpara chismosa batida por el viento que viene de la serranía que el Cacique Hatuey y el Generalísimo Máximo Gómez son el mismo ser, que el río Yara es el Puraná, que todo lo arrastra, siempre confundido, carece de análogos y aproximaciones, siempre olvidado, tan pobre y desvalido, tan a la buena de Dios, tan corderito del Señor, no importa si Yara o Puraná, simples nombres, lo realmente importante es el Río, un río todos los ríos que nace y muere y renace, serpientes acuosas, ?y la luz de Yara?, es todas las luces, ?y el alma de Hatuey?, es la de Jordano Bruno y la de todos los que murieron en la Hoguera; cadena de hogueras encendidas en el tiempo; y la de Cristo y todos los que murieron en la Cruz, incluyendo a los dos malhechores que lo acompañaban aquel dichoso-fatal-inútil-grotesco-día en que Poncio Pilatos se lavó las manos, y la de Pedro Luis Boitel y todos los que murieron en huelgas de hambre, y los fusilados que mordieron el polvo al grito de viva Yo, que es lo mismo que Cristo Rey, Hijo de Dios, Hijo del Hombre.

Santa Bárbara sacada en procesión un 4 de diciembre de 1989

Santa Bárbara y una Gran Idea que plasmada en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, surgida en 1789, transformaría al mundo; un mundo que pese a Dióscoro iría, irá, cada vez más del espíritu gregario al espíritu de la responsabilidad individual, de la colectivización al estilo Guerra de Todo el Pueblo y Guerra de los Gorriones ( versiones cubano-chinescas ) hasta el Yo Soy el que Soy, Yo Soy, de Jehová en el Antiguo Testamento, que no es más que evidente parábola a los obtusos hombres para que buscasen hacia dentro y no hacia   afuera, para que supiesen que lo más importante en el Universo, o los universos, es la Primera Persona, el Libre Albedrío de la Primera Persona pensando, que es actuando, en sintonía con la Primera Persona, que es Jehová; un mundo que iría, que irá, cada vez más de la proletarización a la propietarización, de la dignidad del bombo y los platillos a la Dignidad, del Hecho al Derecho, de la Demagogia a la Fe.

Mundo que cada vez se asume más como entidad  Masculino-Femenina, evolucionando, no revolucionando, hacia el estadío del Huevo Primigenio, hacia la suave curvatura desdeñadora de la chocante, violenta angulosidad; mundo que se asimila a la entidad Santa Bárbara-Changó, que es Macho y Hembra y subvierte la Intolerancia y es Dialogante, no dialoguera, con las Fuerzas Áureas, Positivas, no con Dióscoro que le cercenó la cabeza; Santa Bárbara excomulgada por dudosa moralidad a manos del Clero, Santa Bárbara sacada en procesión un 4 de diciembre de 1989 – el parecido con 1789 no es Azar Concurrente es Causalidad Concurrente— por la negrada del barrio El Cristo en el municipio de Palmira, Cienfuegos, Cuba, erigida como bofetón al rostro de la Santa Inquisición Monikonga que arremete enfurecida contra la Virgen; y los negros, y los blancos, ripostan en alardes de balística pedrucosa a las huestes de monikongos al acecho; Santa Bárbara-Changó dialogante en una Palmira, Cuba, post-Dióscoro, post-monikongos al acecho, que deja a un lado la pavorosa espada y el hacha bipene y se va  a una frenética danza al son de tambores y el olor del arroz congrí y el lechón asado en parrillada ( no parrillada de herejes en la Europa Medieval Renacentista ) a la búsqueda del Pequeño Gran País que fuimos, que siempre debimos ser, ajeno a la guapería barriotera, y envidiosa, de enano cabezón en pies de barro y vozarrón napoleónico.

Usurpador del rol de David cuando todos saben es Goliat

Que ocurra, pues, la Revolución Absoluta, la que se continúe más allá del eco de los disparos, el regusto por la sangre y el olor de la pólvora, la que sea perenne no dejar piedra sobre piedra, idea sobre idea, la que no devore a sus padres-hijos, la que devore a Dióscoro homicida-rey-guardián-del-bosque-de-la-Cigüaraya, de mirada torva, usurpador del rol de David cuando todos saben es Goliat, la que quite a Martí el estigma de la imponderable culpa de haber asaltado un cuartel en mañana de Santa Ana, la que borre para siempre el recuerdo de Guerrillero Heroico creador de un, dos, tres… muchos Vietnam; una revolución sin Héroes, o al menos sin Héroes instalados sobre pedestales, o que baje a los Héroes de los pedestales y los ponga a beber cerveza en cantidades industriales y a comer papas fritas en bares a cielo abierto; una revolución que se haga y deshaga a un tiempo, que viva en un presente-de-pasada-futuridad, una revolución que se inserte en lo que podría llamarse El Eterno Ciclo de la Sacralización-Desacralización-Sacralización por los siglos de los siglos, Amén, Santa Bárbara, eso te pedimos, Hoy, !un día como Hoy!

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