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“El Exilio y sus Esfuerzos por la Implantación de los Derechos Humanos en Cuba”

Vicente Lago

Este articulo a sido condensado de una conferencia brindada a la Asociación para los Estudios del la Economía Cubana que se llevo a cabo en la cuidad de Miami en el ano 1998.  Antes de proseguir, creo que es importante hacer una aclaración específicamente en referencia al titulo de este trabajo.  Es evidente en los últimos anos que el régimen de Castro a tenido como una de sus principales prioridades dividir al pueblo Cubano en dos grupos.  Un grupo son aquellos que todavía permanecen en Cuba y el segundo grupo es los que hemos partido al exilio.  Todo buen Cubano debe persistir en luchar contra este mito que la tiranía a querido imponer al pueblo Cubano para poder mantenerse en el poder.  No hay mejor ejemplo que el tema de los derechos humanos como prueba evidente que la coordinación es necesaria entre todos los buenos cubanos dentro y fuera de Cuba factor esencial para lograr la meta que todos  anhelamos, la liberación de nuestra Patria.  Somos un solo pueblo.  Habiendo terminado con esta aclaración, me propongo en este corto trabajo cubrir los principales esfuerzos realizados desde el exilio en favor del movimiento de los derechos humanos dentro de Cuba.

Un gigante acapara este tema en la década de los sesenta. Me refiero al Dr. Humberto Medrano, reportero y escritor de gran distinción quien muy temprano en esta lucha se percato de la gran mentira de Castro y escribió desde su tribuna en Prensa Libre en contra de los abusos del régimen.  Lo encontramos tan temprano como Mayo 20 de 1960 en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en Bogotá denunciando las violaciones del régimen de Castro contra los derechos humanos.  Poco tiempo después, el Dr. Humberto Medrano empieza una prestigiosa carrera como escritor para el Diario Las Américas.  Sus campanas en defensa de una lista interminable de prisioneros políticos en el Gulag de Cuba lo lleva a numerosos foros internacionales incluyendo la Organización de Estados Americanos y eventualmente a las Naciones Unidas en Ginebra.  Sus artículos en defensa de la libertad de Cuba son memorables.  Quizás uno de los mas elocuentes lo escribió en Octubre 12 de 1961 cuando se conmemoraba un ano de la ejecución del líder estudiantil Porfirio Ramírez por los sicarios  de Castro.  Típico del sistema de justicia imperante en Cuba en aquellos momentos, la ejecución de este gran líder estudiantil se antepuso a su juicio por 24 horas.  El Dr. Humberto Medrano fue nombrado el primer Director de Radio Martí cuando esta empezó sus transmisiones dirigidas al pueblo de Cuba.  El Dr. Medrano es un símbolo de perseverancia y de dedicación sin limites a la causa de Cuba y es un ejemplo para todos nosotros.

Otro pionero en esta lucha fue el Dr. Claudio Benedi delegado en la cuidad de Washington por la Junta Patriótica Cubana, un organización fundada por el Dr. Antonio de Varona.  El Dr. Benedi fue responsable por muchas resoluciones aprobadas en contra de la dictadura de Castro por el comité de Derechos Humanas de la Organización de Estados Americanos.  Sus profundo estudios en el tema de los Derechos Humanos lo llevaron a la creación de la Doctrina Benedi, la cual ponía énfasis en la violación sistemática e institucionalizada de los Derechos Humanos por el régimen de Castro.  La décadas de los sesenta y los setenta fue sin duda dominada por los esfuerzos armados y siempre heroicos en contra de la dictadura Cubana.  Sin embargo, varios grupos exilados prestaron alguna atención al tema de los abusos de los Derechos Humanos. El Directorio Estudiantil Cubano presento un papel sobre la persecución religiosa en la Isla en una conferencia llevada a cabo en Quito en el ano 1962.  Abdala, una organización estudiantil llevo a cabo varias campanas nacionales e internacionales en favor de los Derechos Humanos en Cuba.  Podemos recordar la campana sobre la masacre de Boniato y la campana para obtener la libertad de varios prisioneros políticos prominentes como también las demostraciones y las protestas pacificas en las Naciones Unidas con el fin de enfocar la atención mundial a la causa de los Derechos Humanos en Cuba. A finales de la década de los setenta y principio de los ochenta, vemos el inicio de varias organizaciones dedicadas exclusivamente al tema de los Derechos Humanos.  Cedehu, Center for Human Right, liderado por Jesús Permuy con el apoyo de los Demócratas Cristianos llevo a cabo una larga lucha con escasos recursos para poder levantar el nombre de Cuba en Ginebra y en la Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos. Por más de diez años, este grupo recorrió el mundo con el apoyo de solo unos cuantos amigos y casi ningún gobierno.  Estos esfuerzos prepararon el camino para que mas tarde el gobierno de los Estados Unidos prestara su valiosa asistencia y liderazgo en estos asuntos y finalmente fue posible que varias resoluciones condenando al régimen de Castro lograran ser aprobadas por este Comité.  Todo esto culmino con la visita a la isla de un Comité Investigador especial que pudo por primera vez reunirse con muchos Cubanos que bajo tremendo riesgo llevaban a cabo día tras día una heroica labor en favor de los Derechos Humanos de todo un pueblo.  En este aspecto, tenemos que mencionar el trabajo valioso de Armando Valladares, prisionero político, escritor de un libro conocido en todo el mundo “En Contra de Toda Esperanza” el cual describía sus muchos anos de prisión en la Cuba Castrista.  Armando Valladares fue nombrado gracias al entonces Presidente Ronald Reagan, Embajador Especial de los Estados Unidos a Ginebra y sus presencia y estimulo fue de gran ayuda en esos anos de lucha.

Otra prominente organización llamada Of Human Rights, un grupo fundado en la cuidad de Washington por una valiosa mujer Cubana, Sra. Elena Mederos.  Después de su sensible fallecimiento, esta labor fue continuada por sus amigos encabezados por Frank Calzón y otros.  Esta organización, Of Human Rights a llevado a cabo una increíble labor a pesar de contar con mínimos recursos.  Una imagen a veces vale mas que mil palabras.  En la década de los ochenta gracias a los esfuerzos de Néstor Almendros y Jorge Ulla, vemos la producción de varios documentales que denunciaban las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba.  La muerte prematura de Néstor Almendros fue una gran perdida para nuestra causa, pero su trabajo ha continuado gracias a la labor de prominentes jóvenes directores tales como Alex Antón y otros.  Este trabajo no hubiese sido posible si no contáramos con material de referencia.  Para este fin, la labor de Juan Clark y su incansable y detallado trabajo recopilando en varios idiomas las denuncias sobre Derechos Humanos y finalmente su trabajo enciclopédico sobre este tema, debemos también notar la labor de Armando Lago en el tema especifico de las violaciones siquiátricas cometidas en la isla en todos estos anos.  Gracias a todo este trabajo, el tema de los derechos humanos en Cuba a logrado llamar la atención de organizaciones internacionales altamente respetadas en este campo y nos referimos Amnesty Internacional, America's Watch, y otras mas. 

En 1976, el Dr. Ricardo Bofill tomo los primeros pasos para formar el Comité de los Derechos Humanos en Cuba.  Finalmente, empezaron a funcionar en 1980 gracias a la cooperación de Gustavo y Sebastián Arcos, Eddy López Castillo, Adolfo López, Enrique Rivero, y Elizardo Sánchez.  En 1985, el Comité de Apoyo en el Extranjero es formado.  Sus miembros originales fueron Arnaldo y Hilda Felipe Escalona, María Elena Bofill, José Solís, Tomas Regalado, y Vicente Lago.  En aquellos momentos, ya se sentían los vientos del glasnost y la perestroika en Rusia y en Europa del Este, pero desafortunadamente, esa tormenta no había llegado a Cuba y tampoco a Miami. El comité de apoyo al Comité de los Derechos Humanos en Cuba estaba compuesto de personas que tenían experiencias muy disimiles:  algunos eran antiguos miembros del Partido Comunista que habían participado en la Microfacción, otros eran escritores del periódico oficial Granma; habían ex-prisioneros políticos, y también un medico que en su juventud participo en la Agrupación Abdala.  No fue fácil en el exilio obtener el reconocimiento y el espacio que se necesitaba para ayudar aquellos Cubanos que dentro de la isla se enfrentaban cara a cara a la maquinaria represiva de Castro.  Esta nueva estrategia en la lucha contra la Dictadura no fue aceptada fácilmente por la mayoría del exilio.  Había una gran desconfianza dentro de la comunidad exilada; muchos pensaban que esto era otra trampa de Castro. 

Por supuesto, Castro y sus agentes aquí en el exilio aprovechaban estas oportunidades para crear una campana de desinformación dirigida contra esta importante labor que se llevaba a cabo tanto en el exilio como dentro de Cuba.

Nadie ya discute que el tema de los Derechos Humanos ha sido un arma efectiva en contra del régimen de los hermanos Castro.  En 1988, había aproximadamente quince organizaciones de Derechos Humanos dentro de la isla.  Hoy existen varios cientos.  La critica que se oye con frecuencia sobre estos grupos tanto internos como externos es que ellos son infiltrados fácilmente por las fuerzas de Castro.  Esto no debe de ninguna manera desviarnos del desafío que se presenta para todos los Cubanos que en el exilio apoyamos las fuerzas de oposición interna.  Sin duda, estamos cara a cara contra un sistema totalitario de gran eficiencia, un gobierno cruel y represivo que resiste todos los esfuerzos internos y externos para que haga concesiones humanitarias.  Cuando uno se enfrenta a un monstruo de tal categoría, no debemos ser divididos por la estrategia. La mayoría de los esfuerzos en esta la lucha en contra de la dictadura se complementan los unos a los otros.  Al mirar atrás en estas ultimas cuatro décadas, podemos observar una noche muy oscura, pero también vemos un cielo lleno de estrellas brillantes, hombres y mujeres que generosamente dieron lo mejor de sus vidas en un esfuerzo para lograr el ideal de una Cuba libre y democrática.  No podemos traicionar las aspiraciones y esperanzas de estos héroes.  La mesa esta servida.  El momento es de renovar nuestros esfuerzos en apoyo de la oposición interna, no importa los riesgos o los obstáculos a que nos enfrentamos.  En la Agrupación Abdala, nos servia de estimulo una frase “el Futuro Será Nuestro”.  Nuestra esperanza para el Futuro es que con la ayuda de Dios, los Cubanos podremos asumir el reto de una Cuba nueva, justa y soberana, con pleno respeto a la dignidad del hombre y a los Derechos Humanos.

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