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Secuestro en México

Pedro Riera Escalante, un ex alto oficial de los servicios de espionaje de Fidel Castro que estaba tratando de desertar en México, ha sido virtualmente secuestrado en la capital de este País y devuelto a manos del dictador cubano.

Pedro Riera Escalante es sobrino de Aníbal Escalante Dellundé, uno de los antiguos líderes del Partido Comunista Cubano, quien en l967 combatió al castrismo y fue a parar a la cárcel en el caso de "La Microfracción".

Pedro Riera Escalante formó parte de lo que hemos denominado "La disidencia que está por llegar". Es decir, los opositores a Castro que permanecen dentro de las filas gubernamentales, preparándose para promover la transición a la democracia en Cuba.

Pedro Riera Escalante, al igual que su primo el ex general de división y Vice Ministro para la Instrucción Política del Ministerio del Interior, Fabián Escalante, desde hace mucho tiempo se habían hecho sospechosos a la maquinaria que, sistemáticamente, vigila a todos los cuadros de mando de los organismos de poder en Cuba.

Tanto Pedro Riera Escalante como Fabián Escalante, desde hace años fueron separados de todas sus funciones en la policía política de Fidel Castro. El ex mayor de los servicios secretos castristas, Riera Escalante, antes de salir de Cuba en 1999, a través de conductos familiares, había hecho saber a algunos activistas de derechos humanos que era perseguido y que temía ser arrestado.

Así la cosas, Pedro Riera Escalante logro huir de Cuba mediante una identidad encubierta y llegó a México para buscar amparo.

Todo indica que Riera Escalante fue víctima de un desastre de algunos funcionarios mexicanos que, en contradicción a la honrosa práctica mexicana en cuanto al respeto del asilo político, sirvieron a Castro para devolver a la Habana a este opositor.

Sin embargo, a pesar del peligro a la vida que ahora se cierne sobre Pedro Riera Escalante y de los inmensos sufrimientos porque los que él debe estar atravesando, ni cien, ni mil trampas mas de Fidel Castro como esta, elucubradas para tratar a aplastar a las decenas de miles de potenciales disidentes que existen dentro de las filas de su régimen, van a impedir el inexorable proceso de desmantelamiento del comunismo.

Todo lo contrario, la propia historia de defraudación y tragedias de toda la familia Escalante, que en una remota época creyó en la utopía del ángel exterminador marxista leninista, es una ilustración categórica de la experiencia de cientos de miles de creyentes en esa fe aniquilante, quienes al descubrir la verdad, fueron pasando paulatinamente a las filas de los defensores de la democracia basada en la economía de libre mercado y el respeto integral de los derechos humanos.

Es altísimo el precio a pagar por descubrir la verdad y ser consecuente con los deberes que ese acierto impone. Muchos lo hemos aprendido en carne propia. Al mismo Aníbal Escalante le costó la cárcel y el tener que soportar agresiones y brutalidades indecibles y, al final, tuvo que pagar con su vida la temeridad de enfrentar a Castro y al comunismo. Sin embargo, siempre él nos dijo que el objetivo merecía los riesgos.

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