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Natan
Sharansky en el Kremlin APUNTES DE LA REVISTA “Siglo XXI”, para el viernes 29 de Septiembre del año 2000 Anatoly Sharansky, una de las figuras cimeras de la disidencia en los tiempos de la ex Unión Soviética, y actual diputado al Parlamento Israelí, fue invitado por el Presidente ruso Vladimir Putin a un encuentro amistoso en las oficinas de Gobierno en el Kremlin. Hace apenas unos días, Putin también solicitó entrevistarse con el fundador de aquella disidencia anticomunista, el escritor Alexander Soljenitsyn. Estas y otras
muestras que en los últimos tiempos ha dado el jefe del Estado Ruso, Vladimir
Putin, en torno al reconocimiento que él otorga a las figuras y al caudal de
sabiduría de los principales líderes del movimiento de derechos humanos de
la hoy desaparecida URSS, confirman que el pensamiento y el ejemplo de
dignidad y sacrificios de esos activistas cívicos, prosiguen contando con una
relevante vigencia en la sociedad rusa de estos tiempos. Por su parte, Elena
Booner, la Presidenta de la Fundación para los Derechos Humanos Andrei
Sajarov, y Alexander Kovaliev, otras de las personalidades de la resistencia
ciudadana al estalinismo, y actual presidente del capítulo moscovita de
nuestra Sociedad Internacional para los Derechos Humanos, también
recientemente han sido llamados por ministros y otros altos funcionarios del
Estado Ruso, para solicitarles su cooperación en un proyecto de
institucionalización integral de los Derechos Humanos en este País, que ha
propuesto el presidente Putin. Experiencias
similares acontecen de manera regular en Polonia, en Hungría, en Rumania, en
la República Checa, en Eslovenia, en Lituania, en Ukrania, en Bulgaria, en
Croacia y prácticamente en todas las naciones que hace solo una década se
liberaron del terrorismo exterminador de los Partidos Comunistas. Estamos convencidos
que de las filas de las organizaciones que hoy integran la oposición democrática
y la emergente nueva sociedad civil independiente de Cuba, también surgirán
decenas de personas que, de manera decisiva, podrán contribuir a la
reconstrucción del estado de derecho y en la creación de las instituciones,
que garanticen el afianzamiento de las libertades públicas y la autonomía en
la gestión económica por parte de las individuos. No existe otro
camino para la edificación de la racionalidad política y económica en
cualquier sociedad del mundo, incluyendo la cubana. Por estas razones,
la membresía de las agrupaciones disidentes de Cuba debe estudiar y
mantenerse informada, acerca de todos estos nuevos acontecimientos en los
procesos de transición de la tiranía a la democracia, en esas Repúblicas
del centro y del este de Europa, adonde acontecen estos cambios. La una vez omnímoda
jerarquía de los Partidos Comunistas de la Unión Soviética y de sus satélites
proclamaba constantemente el advenimiento de un milenio de socialismo marxista
leninista, para ellos y para toda la humanidad. A veces sus
triunfos parciales parecían confirmar esta afirmación. Sin embargo, en medio
de aquellas tinieblas se alzó la voz de los disidentes y anunció al mundo
que aquel orden de miseria y terror estaba condenado a desaparecer. |