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Revisión Imprescindible

PERSPECTIVAS DE NUESTRO TIEMPO PARA LA REVISTA SIGLO “ SIGLO XXI”, Miércoles 6 De Septiembre Del año 2000.

La dimensión histórica que corresponde a la obra, al servicio de la libertad y el bienestar de sus pueblos y la sustancial contribución a la paz y el progreso de la civilización mundial, que han llevado a cabo figuras de la batalla de las ideas contra la opresión comunista del relieve de Andrei Sajarov, Vaclav Havel, Lech Walesa, Elena Booner, Milovan Djilas, Alexander Dubcek, Imre Nagy, Yuri Orlov y otros héroes de la felizmente desaparecida órbita soviética europea, por lo general es opacada y desconocida por los grandes medios de comunicación y los sectores académicos norteamericanos, franceses y de otras partes.

El haber contribuido de manera decisiva a la liberación pacífica de la tiranía a más de 350 millones de seres humanos, que vivían sometidos a la irracionalidad represiva y a un demencial modelo de ingeniería económica y social, y el facilitar la desaparición del componente principal de la “guerra fría”, con sus secuelas de amenazas permanentes de holocausto nuclear y subversión planetaria, hacen de Havel, de Sajarov, de Walesa, de la Dra. Booner, de Adam Michnik, de Serguei Kovaliev, y de otros tantos pensadores y actores de la lucha anticomunista, exponentes de vanguardia entre los grandes edificadores en la historia del progreso civilizador.

Para todos los que pretender olvidar las hazañas de estas personalidades universales, baste solo citar algunos de los escenarios que aún perviven en nuestros días y que sirven para ilustrar el horror y la fuente de tragedias que conllevan las recetas marxistas leninistas. Los exterminios étnicos que ha provocado en tiempos recientes la Liga de los Comunistas Yugoslavos con Sloboban Milosevic al frente, y las atrocidades de las narcoguerrillas comunistas Colombianas son tal vez los ejemplos más desgarradores.

Sin embargo, demasiados medios masivos de comunicación diariamente, mientras silencian cualquier información u opinión que pueda subrayar la grandeza de las figuras señeras del antiestalinismo, exaltan hasta el paroxismo de la adulación a los activistas de los movimientos que se opusieron a las tiranías de derecha, pero quienes sin embargo después han empequeñecido sus méritos tratando de justificar las degollinas en la ex Yugoslavia socialista; en la Kampuchea de Pol Pot y sus herederos; en la Corea del Norte, adonde las hambrunas de la dinastía de Kim Il Sun mata a millones de personas y, en la Cuba de Castro, con sus decenas de miles de fusilados y desaparecidos y con sus más de 200 personas ahogadas en el estrecho de la Florida cuando trataban de huir del pánico.

Me refiero en particular a la miopía y a la mendacidad de los pronunciamientos de algunos Premios Nobel de la Paz, como Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel y de otros escritores, artistas e intelectuales de relieve, como Rafael Alberti, Francis Ford Coppola, Jack Nicholson y otros.

También debemos aclarar que sobre la tierra hay personas, lo mismo importantes que sencillas, siempre dispuestas a defender prácticamente cualquier cosa. Resultados de estas aberraciones son los partidos neo-nazis en Francia, en Alemania y los grupos racistas y promotores del odio en los Estados Unidos y en todas partes. Es el llamado genético de la horda en algunos.

Este hecho, no obstante, agiganta más aún las realizaciones de Sajarov, de Walesa, de Havel, y de otros humanistas del anticomunismo.

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