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La Contrarrevolución Rusa en La Habana

ENFOQUES DE ACTUALIDAD DE LA REVISTA “SIGLO XXI”, para el martes 5 de septiembre del año 2000

En el momento en que Fidel Castro le dé la bienvenida en Cuba al Presidente ruso Vladimir Putin, de hecho la Revolución Cubana que aún se proclama marxista-leninista, le está otorgando el abrazo como amigo de Cuba, al actual jefe de la contrarrevolución rusa y a quien ,además, es el sucesor escogido por el ex presidente Boris Yelsin para continuar el proceso, al frente de la jefatura del Kremlin, que prosigue el desmantelamiento de todos los vestigios que aún quedan en la antigua URSS del sistema socialista.

Es preciso que esta nueva acción de fariseísmo político de Castro sea debatida por la oposición democrática y por toda la ciudadanía pensante de Cuba, porque detrás de esta nueva mascarada castrista, en realidad, queda representado un exponente más de la bochornosa derrota, en el marco de la batalla de las ideas, que constantemente debe enfrentar Fidel Castro.

El presidente Vladimir Putin, para beneplácito de todos los neo liberales del mundo, en reiteradas oportunidades ha subrayado que su Gobierno redoblará los esfuerzos de la administración del ex presidente Yelsin, para la completa liberalización de la economía, de la política y de la sociedad rusa.

Vladimir Putin ha puesto muy en claro que empleará todas las fuerzas legales de su poder para luchar contra la corrupción, la criminalización, el nepotismo, y otros vicios que han aprovechado los vacíos organizativos y otras incertidumbres que tiene la nueva República Rusa, como resultado de los cambios radicales que en pocos años ha debido enfrentar ese inmenso país, donde los comunistas por 74 años habían sembrado la irracionacional económica, y sometido a los soviéticos al despotismo brutal.

Como era de esperar, la desinformación castrista siempre ha presentado a Vladimir Putin resaltando su origen como coronel del KGB, y por todos los medios ha tratado de dar a entender, manipulando los hechos, que existe la esperanza de que Putin pueda ser el restaurador del comunismo en la ex Unión Soviética y, en consecuencia, de las subvenciones multimillonarias a la nomenklatura cubana.

Sin embargo, Fidel Castro oculta que Vladimir Putin ha situado en los principales cargos que regulan la economía rusa a neoliberales confesos, que paladinamente declaran que Rusia deberá ser nuevamente una gran potencia universal, pero una gran potencia capitalista, para el bienestar y la prosperidad de su pueblo.

Los castristas no dicen que Vladimir Putin ha sido el impulsor político principal de la reciente canonización, por parte de la Iglesia Ortodoxa Rusa, del Zar Nicolás Segundo y de su familia, asesinados por órdenes de Lenin en l9l8. Además, se silencia que Putin promueve la noción de que los valores espirituales del Catolicismo Ortodoxo Ruso deben llenar el vacío en la conciencia de ese pueblo, que provoco la ruina de la ideología comunista.

La humillación y la derrota de Castro en el ámbito de las ideas serán aún más aplastantes de lo que ya hoy son, en el momento en que de la bienvenida a Vladimir Putin en La Habana, el hombre que ha señalado que la momia de Lenin debe ser sacada de la Plaza Roja de Moscú y colocada en cualquier cementerio, para así enterrar una página negra en la historia de la sociedad rusa.

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