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La
Disidencia de Siempre Breves
Notas de Opinión de la Revista “SIGLO XXI”. Martes 30 de Mayo del año
2000 Siempre hemos afirmado que los orígenes de la disidencia al régimen que instauró Fidel en l959 se remontan a los primeros meses de ese propio año. Precisamente, también
hemos expresado que cuando se fundó el movimiento de derechos humanos en
l976, y de hecho surge la disidencia organizada en Cuba, nos inspiramos en el
ejemplo de civismo, en la trayectoria de dignidad frente a la ignominia y en
el sentido de misión que instauraron aquellas figuras políticas de la Nación
Cubana que, desde l959, pagaron un altísimo precio por enfrentarse civilmente
a Fidel Castro, rechazando los abusos de poder que dieron lugar al
establecimiento de una tiranía militar en la Isla. Según esta visión
de la historia contemporánea de Cuba, consideramos que un acto de típica
disidencia fue el rechazo del capitán abogado del Ejercito Rebelde, Félix
Pena, a cumplir las órdenes de Fidel Castro, para condenar sin pruebas a un
grupo de pilotos de la fuerza aérea del dictador Batista. El precio que pagó
el disidente Félix Pena por esta osadía, fue el de ser asesinado con un tiro
en la cabeza. Disidente había
sido el Presidente de la República Manuel Urrutia Lleó, cuando protestó por
el rumbo totalitario del Castrismo y disidente era cuando estuvo a punto de
ser linchado por turbas bajo el mando de Castro. Como a su vez, un gesto de
suprema disidencia fue la renuncia del Comandante de la Sierra Maestra, Hubert
Matos, en desafío a los procedimientos estalinistas que empleaba Fidel Castro
para desmantelar la sociedad civil cubana. A causa de esta postura
contestataria, Hubert Matos tuvo que pasar 20 años en el horrible presidio
político de Cuba. El mismo carácter
disidente representó el proceder del Comandante Mario Chanes de Armas,
asaltante al Cuartel Moncada y Expedicionario del Granma, cuando atacó públicamente
la instauración del comunismo en Cuba y se apartó de todos sus cargos
oficiales. En represalia, Fidel Castro lo condenó a treinta años de cárcel,
que Chanes de Armas tuvo que cumplir hasta el último día de su sentencia. Disidencia fue la
del Secretario General de la Revolucionaria Confederación de Trabajadores de
Cuba, David Salvador, cuando se opuso a Castro, en protesta por el
desmantelamiento del movimiento obrero organizado cubano. Por su parte, David
Salvador tuvo que sufrir casi 20 años de confinamiento en las cárceles
castristas, por esta posición en defensa de la democracia gremial. Disidente era el
Comandante del Directorio Revolucionario y Ministro de Comercio Exterior de la
Revolución, Alberto Mora, a través de sus escritos y opiniones críticas en
torno a los desastres de la economía cubana. Por esa razón se le echó de su
cargo y, posteriormente, apareció muerto por disparo de arma de fuego. Una acción
disidente también fue la del fundador del Periódico Comunista “Hoy”, y
ex Secretario General Actuante del Partido Socialista Popular de Cuba, Aníbal
Escalante, cuando a mediados de los años sesenta comenzó a aglutinar a un
grupo de discrepantes y opositores de la revolución castrista, que combatían
el culto a la personalidad del comandante en jefe, y a la autocracia como fórmula
de mando en Cuba. Treinta y seis de los integrantes de este movimiento
disidente, que se conoció como “La Microfracción”, fueron condenados
como contrarrevolucionarios y pasaron largos años en el presidio político de
Cuba. Dos de los
integrantes de la Microfracción, el líder sindical tabacalero Eurípides Núñes
y el profesor e historiador Javier de Varona, perdieron sus vidas en este
bregar de oposición civilista a Fidel Castro. |