Entrevista a Ricardo Bofill Entrevista realizada por el autor a Ricardo Bofill Pagés, en su domicilio de La Habana, Cuba, en agosto de 1988 RB: La cultura nacional ha convertido a los intelectuales en asalariados del pensamiento político oficial. Mencione algunos creadores, en cualquier campo de la actividad humana, que usted considere con valor, a pesar de las condiciones expuestas. RBP: Lo que ha ocurrido en Cuba no es nada diferente de lo que ha ocurrido en los países sometidos al stalinismo. Indudablemente que la tragedia vivida por la Unión Soviética es peor que ésta. El hecho de que Alexander Block y el hecho de que tantos otros creadores como Esenin y Maikowski, hayan tenido que suicidarse, que Isaac Babel haya desaparecido en los campos de concentración del stalinismo, o que Fayeve se haya suicidado después de conocer el informe del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, son ejemplos ilustrativos del vía crucis, del calvario de la intelectualidad soviética que fue mucho peor. En Hungría, en Checoslovaquia, las veces que ha ido a la cárcel la intelectualidad de todos esos países, es también ilustrativo de una situación que no es típicamente cubana. La intelectualidad cubana, como las de todos estos países stalinistas, como la de los países fascistas en su tiempo, tuvo dos caminos, doblegarse o enfrentarse, cosa que realmente hicieron muy pocos, una cantidad prácticamente despreciable. Creo que únicamente el poeta Angel Cuadra y algunos otros casos muy contados fueron los intelectuales de cierto prestigio, con una obra, que se decidieron a enfrentar completamente al poderío del comandante Fidel Castro. Por lo general, la intelectualidad se doblegó, y una parte se marchó del país, en este caso creadores importantes como Cabrera Infante, por citar el caso más notorio, me parece. Bueno, está el de Lydia Cabrera, Leví Marrero y el escultor Sicre, también casos dignos de tener en cuenta en cuanto a la emigración. Yo no creo que todo lo que hay en Cuba en materia de cultura en estos años es despreciable. Considero que esa evaluación se hará con el decursar de los años. Por citar un solo ejemplo puedo decir que la novela Paradiso, que fue hecha después del ano 1959, de José Lezama Lima, es una obra de este período; que trabajos como El ingenio, de Moreno Fraginals, son cosas hechas en este período después del año 1959 que tienen un valor histórico y sociológico inobjetable. Por esa misma vía te podría seguir citando, por ejemplo, las pinturas de Amelia Peláez, y hasta el propio Víctor Manuel antes de morir, que hizo obras de un valor reconocido que no fue mermado por la situación del stalinismo. Esto sin contar la literatura contestataria que se pueda haber gestado en este tiempo y que todavía está por conocerse. Es decir, yo no desprecio lo que se ha hecho en esta etapa, a pesar de que se ha hecho mucha literatura de propaganda, muchas cosas de corte stalinista y aún peor, fascistoide, o sea, hay escritores que han hecho cosas realmente de un carácter absolutamente despreciable, por ejemplo, la obra que en el cine ha llevado a cabo Santiago Alvarez que, en muchos aspectos, es un obra despreciable por su carácter de propaganda fascistoide y mentirosa. Creo que en cosas como éstas la evaluación de la historia será muy dura con gente como ésa, y también será muy dura con gentes como Roberto Fernández Retamar, que ha dicho muchas mentiras y muchas canalladas. El y Lisandro Otero firmaron ese documento acusando al poeta comunista -Premio, Nobel de Literatura- Pablo Neruda, de ser un vendido al imperialismo norteamericano y un corrupto. Creo que esta gente tendrá un tribunal literario de la historia y tendrá algún día que responder, igual que otros intelectuales que han servido a la policía de la Seguridad del Estado como expertos para analizar las obras de muchas personas detenidas que le han ocupado sus trabajos literarios. Y ellos han servido de expertos para hacer el trabajo de evaluación de qué es propaganda enemiga o no. En Cuba hay colaboracionistas, algunos de los cuales han cometido incluso crímenes dentro del campo intelectual. Un día de estos el tribunal de la historia se encargará de revisarlo todo y de poner las cosas en su lugar. Por lo tanto mi respuesta, concluyendo, es que ambas cosas las podemos tener en cuenta. Hay una literatura y un arte de este período que quedará en la historia de la cultura nacional como una obra positiva, y hay otra que pasará a los anales de la historia universal de la infamia. RB: Dr. Bofill, en esta misma línea. Considerando nuestras escasas posibilidades de información, ¿qué opina usted sobre la creación en el exilio? Podemos citar casos, Reinaldo Arenas, Lydia Cabrera, Guillermo Cabrera Infante, a quien Ud. hacía referencia en la pregunta anterior. ¿Cree Ud. que el estar fuera de Cuba condena al creador a ser un desarraigado o, de alguna manera, puede este creador imponer su nacionalidad a pesar de vivir en otro país? RBP: Esto de que el creador fuera de su país es un desarraigado es una tontería solemne. José Martí hizo toda su obra en el exterior, fundamentalmente en los Estados Unidos, y el propio Lenin, al igual que Carlos Marx -que hizo su trabajo intelectual utilizando la biblioteca del Museo Británico y las facilidades que ofrecía el liberalismo inglés del XIX, para hacer la crítica más virulenta que se ha hecho al sistema capitalista en el mundo-, hicieron su obra en el exterior. Para ninguno de estos creadores, como a los otros, el de vivir y crear en el exilio representa merma alguna. Todo eso son tonterías de esta clerigaya de adulones que hay aquí para decir algo de los que se han ido, y dicen esa solemne tontería. Eso carece de seriedad alguna. En cuanto al hecho de la literatura cubana y el arte cubano en general, en el exilio creo que los aires de libertad y la posibilidad de la libertad de expresión y de la libertad de movimiento, del libre juicio, ha ayudado a que se dé a la luz en el extranjero obras formidables como la que Cabrera Infante ha hecho en Europa, como la que Lydia Cabrera y Leví Marrero han seguido haciendo en los Estados Unidos. Esto es por citar unos pocos ejemplos, porque yo no tengo todos los elementos de juicio ni soy un conocedor de la creación artística cubana en el exterior de manera profunda. Ellos han seguido siendo grandes creadores. Y Sicre ha continuado su obra como la continúan desde el exterior escritores como César Leante, como el propio Heberto Padilla. Ahora Reinaldo Arenas acaba de obtener con su última novela un gran éxito literario en Francia. Todo esto es de una riqueza tremenda y creo que ambas ramas del pueblo cubano, la que vive en el exterior y la que está dentro de Cuba, en definitiva es la misma, pero ahora vivimos, digamos, tan cerca y tan lejos. Creo que estas dos ramas vuelven a encontrarse y se produce un crisol de libertad que el futuro nos avizora. Se producirá la fusión nuevamente de ambas ramas de la cultura cubana que en definitiva no es más que una sola. Porque también en la época de la guerra de independencia, en "El laúd del desterrado", y en muchos trabajos que recogieron obras de los artistas cubanos en el exilio, después que la república se fundó en 1902, pudimos conocer de todos esos grandes intelectuales. Todo el mundo sabe qe José Antonio Saco, por ejemplo, hizo su obra magna, que es "La Historia de la esclavitud", en su exilio europeo, fundamentalmente en Francia, y otros científicos como Felipe Poey, etc., hicieron la mayor parte de sus trabajos intelectuales en el exterior y después -no me refiero a Saco y Poey que nunca regresaron porque murieron antes del advenimiento de la república, pero sucede así-, vinieron después, fueron traídas, la de José Antonio Saco por el profesor Fernando Ortiz, y por Carlos de la Torre la de Felipe Poey, y se integraron al patrón, al tronco único de la cultura nacional, y creo que esto es lo que sucederá en el futuro con esa cultura nuestra en el exterior. Todos esos científicos cubanos, la obra de Marcelo Alonso y el profesor Mario González, en Física y en Matemáticas, y en muchas otras ramas del saber. Hay médicos, biólogos, especialistas de las más diversas materias creando en diversas partes del mundo. Creo que se producirá, en algún momento, esa nueva fusión, y aunque estos intelectuales no vengan por completo a residir a Cuba, llegará un momento en que puedan venir a eventos científicos y culturales aquí dentro del país, porque esta es su tierra y tienen que regresar, como es lógico. Llegará el día que podrán regresar a impartir seminarios incluso en nuestras universidades, y a debatir estos temas con nuestros pensadores a través de los medios de comunicación con nuestro pueblo. RB: Dr. Bofill, echemos una ojeada al tema personal. ¿Qué manifestación artística prefiere? Mencione, por favor, algunos creadores favoritos. RBP: Indudablemente para mí la literatura ha sido la manifestación artística que más de cerca he seguido. Y si de citar escritores se trata he tenido a los clásicos españoles como preferidos desde mi más temprana juventud. Disfrutaba mucho con el romancero español, con clásicos españoles desde la época de Lope de Vega hasta Federico García Lorca. Mi pensamiento en materia de filosofía estuvo muy influenciado en una época por José Ortega y Gasset, y aún sigo leyendo con gran deleite las páginas de estos grandes prosistas españoles. No cabe duda que los avatares de la vida, las luchas sociales, han influido en nuestros gustos y no queremos desconocer que Kafka, con obras como "El proceso", ha dejado un gran impacto, nos ha dejado marcas, porque cuántas veces todos nosotros no nos hemos sentido un Joseph K perseguido, sabiendo que estamos condenados a muerte y que está a punto de ejecutarse una sentencia que no sabemos exactamente quién la ha dictado. Quién de nosotros no ha sentido muy de cerca la obra de George Orwell, sobre todo "1984". Quién no se ha sentido vigilado por "Big Brother", quién no ha conocido el Ministerio del Amor y el Ministerio de la Verdad. Esas obras han dejado una huella indeleble en nuestra formación intelectual, en nuestra formación artística. Y también los clásicos rusos contemporáneos que han tratado estos problemas, como es el caso de Soljenitsyn, sobre todo sus obras "Pabellón de cancerosos" y "Archipiélago Gulag". Todo esto sin dejar de mencionar obras de creadores cubanos que han tenido una influencia tremenda en nosotros. Te puedo señalar en primer lugar a Fernando Ortiz, que es el creador cubano que me hizo inclinarme hacia el campo de la sociología, y obras como la de Lydia Cabrera, que han dejado una profunda huella en nuestra formación intelectual. RB: Dr. Bofill, algunos intelectuales no oficiales ven con pesimismo el futuro de Cuba cuando se produzca un cambio político, en el sentido de que será muy difícil reconstruir el país. La huella de una prolongada dictadura deja un enorme vacío en el acontecer cultural, más de treinta años, y comenzará un "destape", recordando el caso español. ¿Podrá la cultura cubana situarse a la altura del resto del mundo cuando las condiciones de creación varíen? RBP: Sí, estoy completamente convencido de que sí. Tú citabas el caso de España, al desaparecer Franco en el año 76 se inició un período de reconstrucción cultural del país que apenas tres años después había rendido sus frutos. Y no tenemos que echar una mirada a lo que ha sido la España post franquista para darnos cuenta de que pronto se recuperó el pueblo español, no tan sólo del franquismo, sino tal vez de la inquisición. En España no había una apertura democrática o liberal o como quiera llamarse. Es que la gente en Alemania también salió en 1945 del fascismo. Me refiero, como es natural, a la República Federal Alemana, porque la otra cayó en manos del stalinismo. Pero la República Federal Alemana logró, ya en los primeros años de la década de los cincuenta, recuperarse intelectualmente de todo el lastre horrible que habían dejado Goebels y todos aquellos personajillos de poca monta, de aquellos supuestos líderes de la cultura, que trataron de hacer trizas la cultura alemana, sobre todo la clásica alemana del siglo XVIII y XIX, y la recuperación fue casi de inmediato. En italia sucedió lo mismo cuando desapareció Benito Mussolini de la escena nacional, pues el pueblo italiano tuvo un nuevo resurgimiento. Creo que en este tema cubano podrían creer algunos que las tinieblas no pudieran despejarse sino en muchos años. Yo no lo creo, tanto es así que aún hoy, en pleno stalinismo, en plena época de oscurantismo, persecución y cacería de brujas, estos gobernantes con todo su terror y su policía política y sus paredones de fusilamiento, no han logrado eliminar la veta contestataria del pueblo ni tampoco de los intelectuales. Todo el mundo sabe que constantemente el gobierno de Cuba tiene que estar haciendo purgas en las universidades, entre los profesores, en las escuelas de arte y en todos los lugares porque donde quiera le surge el espíritu de rechazo, el espíritu de crítica y además, eso está ahí latente, no ha desaparecido, el pueblo de Cuba sigue siendo el mismo pueblo de siempre, que resurgió de las cenizas de la reconcentración de Weyler y de la guerra terrible que fue la del 95, y con vigor en 1902 emprendió un camino hacia la libertad con una de las constituciones -también la de 1901- que en derechos civiles y políticos era una de las más progresistas del mundo, como fue después la del 40 en plena época de una dictadura militar, menos violenta que ésta, pero que no dejaba de ser una dictadura oscurantista, que fue la dictadura de Batista. Y nosotros tuvimos, hemos tenido varios resurgimientos, y creo que esto está latente en la conciencia nacional cubana. Yo, en cuenta a esto, estoy completamente seguro que está muy cercano el resurgir de estas cosas. En Cuba no vamos a esperar 71 años como ha tenido que esperar la Unión Soviética para que se venga a hablar de libertad, de limitación de los años de mandato de los gobernantes. El pueblo cubano no es un pueblo como el ruso que pasó del feudalismo, de la servidumbre medieval, al stalinismo. Esto es un pueblo de otras tradiciones, el espíritu de los librepensadores españoles está aquí presente, el espíritu de la ilustración del siglo XVIII. Todo el mundo sabe que los fundadores de la república fueron hombres inspirados en el siglo de las luces, en el siglo XVIII, en la ilustración, y todos nuestros abogados, por lo menos los formados hasta los años 60, son hombres que conocen a Voltaire, que conocen todo el espíritu de la ilustración y que conocen a John Locke y el pensamiento moderno. En realidad creo que en Cuba, el día que haya la más pequeña apertura, todo se derrumba. Y eso lo saben los gobernantes, por eso no bajan la espada, la tienen preparada inmediatamente para cortar cabezas porque saben que al más leve resquicio que haya, en menos de un año, la sociedad cubana vuelve a regresar a lo que fue siempre, y todo este engendro, toda esta porquería, pasa al basurero de la historia como si no hubiera pasado nada. RB: Dr. Bofill, soy un admirador de Charles Chaplin. Chaplin, en su película "El gran dictador", pronuncia un discurso conmovedor en el que hace un llamado al entendimiento entre los seres humanos. Cito a Chaplin porque él es un símbolo de la cultura universal del presente siglo. ¿Cree Ud. que la humanidad está preparada para este tipo de llamados? RBP: Estoy convencido de que la humanidad en estos momentos está preparada para cambios trascendentales, y te decía que una de las cosas más felices que ha tenido la labor del CCPDH es llegar en un momento coyuntural favorable, porque estas mismas cosas no se podían haber hecho en Cuba en el año 65 ni tampoco en el 72. La humanidad ha evolucionado mucho. Lo que Marshall Mc Lughan llamó la aldea mundial, ese criterio que él maneja de la Galaxia de Gutemberg, es hoy una realidad con los sistemas de comunicación vía satélite que mantiene al ser humano de cualquier parte del planeta informado hasta el más mínimo detalle de lo que ocurre en los confines del globo. Esto ha creado una nueva conciencia universal, ha sensibilizado a los seres humanos con los problemas de la libertad, con los problemas humanitarios en todo el mundo. Hoy las hambrunas en Africa son una gran preocupación que desvela a muchas personas y que impide que millones mueran como morían antes en las hambrunas de la India, en las de China. Todos saben que hasta los años 50 en la India morían anualmente millones, igual que en China, de hambre. Hoy el mundo trata de impedir estas hambrunas. Hay todavía pérdidas en esto, pero menores que las de años anteriores. Esto señala un síntoma de la sensibilización universal. Hoy muchos opulentos del mundo se sienten un poco culpables de que haya gentes en la tierra que pasen hambre, incluso en algunos países del mundo se sabe que los opulentos hacen gala de ser discretos, de no hacer ostentación de lo que tiene porque en el mundo hay también un nuevo concepto de la justicia social. En este plano de las libertades individuales, de la nueva conciencia que avizora la dignidad del ser humano, se mueve ese discurso sublime, ese discurso que nos ha hecho llorar a todos, como nos han hecho llorar muchas otras cosas. Ya que tú señalas eso digo que también en la película Giordano Bruno, donde trabaja Jean María Volonté, hay algunos parlamentos, algunas exposiciones que hace Giordano Bruno ante sus verdugos de la inquisición que tienen una tremenda vigencia, ese gran adelantado que fue Giordano Bruno, es un hombre que ya en aquella etapa, después del renacimiento y en la lucha frente a la inquisición, sentó algunas bases que después en el pensamiento del siglo de las luces prosperaron. En esto de la historia de las ideas, en esto del pensamiento, hay flujos y reflujos, pero nosotros vivimos en una etapa de flujo. Sí, evidentemente Charles Chaplin ha dejado una huella indeleble, imborrable en su obra "El gran dictador", pero no sólo en ése, toda su obra cinematográfica es de un profundo contenido humanista, sus filmes están llenos de ese amor por los que sufren. Sobre todo él lo caracterizó una vez, cuando le preguntaron si era socialista, dijo que no sabía si era exactamente un socialista, pero las posiciones progresistas que él sostenía, aseguró, las sostenía por amor a los pobres y no por odio a los ricos. Esto es una gran diferencia, porque esto es la esencia de lo que caracteriza nuestro trabajo. Nosotros no odiamos a los opresores. Entendemos que la opresión tiene que finalizar, pero precisamente nuestra lucha la llevamos a cabo pacíficamente como hizo Mahatma Gandhi o Martin Luther King, y al señalar a King te digo que conjuntamente con ese discurso de Charles Chaplin en la película "El gran dictador", tenemos que incluir el discurso "Yo tengo un sueño", de Martin Luther King, porque está en la misma esencia de estas cosas. Ese es un discurso tremendo, y muchas alocuciones de Gandhi también lo son. Ese es el espíritu de nuestra época, porque con Ayatolas y con guerras santas no vamos a ningún lugar. Es ese el tipo de revoluciones que han traído consigo un odio feroz, de destrucción y que fue desastroso y trágico. Lo que caracterizó la lucha cubana contra la tiranía de Batista fue una real crueldad, fue una lucha realmente desalmada en la que se asesinó de manera brutal. He dicho muchas veces que aquellas aguas trajeron estos lodos, que teníamos que cambiar de todas maneras la tónica porque si seguíamos con una espada cortando cabezas para con ello supuestamente defender la libertad, nos quedaríamos para siempre sin libertad y sin cabeza, y algún día no tendríamos ni siquiera la mano para empuñar esa espada. RB: Dr. Bofill, la obra máxima de nuestro lenguaje es, como todos sabemos, "Don Quijote de la Mancha". En el personaje central de esta obra vemos un hombre decidido a luchar contra molinos de viento. En este sentido Gandhi pudo ser un quijote, o José Martí cuando comenzaba a aunar criterios y voluntades para organizar la guerra del 95. Hablar de Derechos Humanos en Cuba, en 1976, es una de las quijotadas más grandes de la historia de nuestro país, según mi criterio. ¿Qué opina usted de esto? ¿Cree que la desmesurada autoridad de Castro ayudó a que consideraran su movimiento como algo inofensivo? RBP: Primero tengo que decirte que no puedo, por lo que hay detrás del Quijote, su bagaje, no puedo ni por asomo atribuirme tal acepción, porque el Quijote para nosotros, descendientes de españoles y pueblos de cultura hispánica, es un poco el sentido de nuestra vida, y eso está un poco incluido en el brillante ensayo sobre la obra de Cervantes que hace este pensador español que cité, José Ortega y Gasset. Hay una cosa que señalabas, el hecho de que Fidel Castro haya subestimado estas cosas, puede haber dado lugar a que esto llegara a convertirse en lo que se ha convertido hoy. Yo considero que sí, que te asiste la razón, Fidel Castro, al igual que todos estos jerarcas y todos estos autócratas, consideran a todas las personas que están por debajo de ellos como simples energúmenos, bacterias a las cuales se puede aplastar en cualquier momento. He ahí un gran error de estos gobernantes porque la vida ha demostrado, una y otra vez, que no es así. Fidel Castro es sencillamente igual que tú y yo, no es un hombre venido de Marte ni mucho menos, todo esto son tonterías que estos hombres se las creen cuando llegan a esa absoluta soledad que produce el poder absoluto. Te diría que sí puedo asegurarte una cosa, a mí no me creó el espíritu contestatario que poseo ni el espíritu que tengo, la conciencia que tengo de enfrentarme a los abusos de poder, a mí no me la creó Fidel Castro. Eso lo adquirí de mi familia, una familia que proviene de luchadores republicanos españoles que se enfrentaron en la guerra civil a las fuerzas del fascismo, y desde pequeño en mi casa escuché hablar de la lucha contra la injusticia viniera ésta de donde viniera. Cuando este tipo de gobernante se encaramó en el poder y comenzó a cometer las mismas tropelías que habían cometido otros desgobiernos de este país, inmediatamente yo entré en la oposición y así he estado prácticamente en estos treinta años que ha durado este engendro fascista, he estado en la oposición, en distintas etapas y con distintas posiciones porque siempre no ha sido posible adoptar las posturas de estos últimos años, pero ya en aquellos primeros años, en ese foro de debate que te dije teníamos en la Universidad de La Habana un grupo de profesores y de intelectuales contestatarios, ya cuestionábamos la esencia totalitaria de este gobierno. Fidel Castro tiene responsabilidad en el surgimiento de estas cosas. Me refiero a las especificidades del CCPDH como movimiento que pueda haber dado inicio a esto, porque la forma brutal en que él aplastó muchos otros intentos nada más que labrados en la conciencia de algunas personas, impidió que estas cosas hubieran surgido en otro momento. Y no te falta razón al decir que él desprecia a todos sus oponentes, los considera personas taradas mentales, en fin, subhumanos. Constantemente han dicho que el revolucionario es el escalón más alto de la especie humana, eso es evidentemente fascistoide, porque no hay nadie que esté en ningún escalón superior de la especie humana, todos los hombres son iguales, iguales los que son revolucionarios y los que son testigos de Jehová, y los que son negros santeros allá, en las tribus bantúes, tiene el mismo valor que los revolucionarios. Venir a decir que los revolucionarios son una especie superior y aparte es lo mismo que decían los hitlerianos de los arios y de la raza aria. No hay ningún grupo humano superior. Los monjes budistas allá en el Tibet son iguales, tienen el mismo calor humano que los revolucionarios. Y los que son empleados de una cafetería en New York, que para estos revolucionarios son unos pobres diablos -porque lo único que hacen es a mantener a su familia y pasar tres días en la playa tomando una botella de ron-, poseen el mismo escalón humano en la sociedad. Porque esa frase, además demuestra cuánto desprecio sienten estos personajes por el hombre sencillo, por el humilde, por el hombre de la calle que se preocupa de comprar un televisor para su madre, o el que quiere comprar un par de zapatos a su esposa. Ellos creen que no, que esos hombres son unos miserables, que la gran cosa del mundo es ir a hacer revoluciones a cuantas partes se pueda, a desfacer entuertos y demás. Todo esto es una gran mentira, porque ya sabemos que esa historia, en la época de los cruzados, fue una gran mentira. Estos señores se consideran unos Amadís de Gaula que tiene que salir a desfacer cuanto entuerto haya, cuanto Brunilda hayan secuestrado por el mundo. Y todo esto es una falacia, una mentira. Esos señores van allá a base de los ciegos que les pagaban esas cosas, y todos saben que no iban a liberar ninguna Brunilda, que lo que iban a hacer era a saquear los tesoros en las supuestas cruzadas, a robar Bizancio, porque lo que hicieron fue ir a robar y asaltar a Bizancio. Estos señores asaltaban cuanto tesoro nacional había por ahí. Todo esto son mentiras, una serie de mitos que se han ido entrañando. Perdóname la extensión de todo esto, creo que es suficiente. Después te dedicas con una tijera a cortar los desastres que pueda haber, y luego incluyes lo que consideres oportuno. RB: Me parece muy bien. Dr. Bofill, considero que hay mucho de inspiración y poesía en todo el trabajo del Comité Cubano Pro Derechos Humanos que usted preside. Si Ud. pudiera visitar la luna y desde allí ver el mundo, ¿qué le gustaría ver? RBP: Buscar esa famosa corriente del Golfo, el Gulf Stream, de la cual tanto habló Ernest Hemingway. He sido un hombre que, aunque vivo en una isla, después que triunfa Fidel Castro el mar es ilegal, los yates son nada más que para la dirigencia. Tú no puedes ni siquiera alejarte un poco cuando estás bañándote en la playa. Nunca he tenido oportunidad de ver esa famosa corriente del Golfo. Y dicen que se nota como un río en el mar, que la superficie de las aguas en esa zona es de un verde, o de un azul diferente, y que es un paisaje majestuoso. Y te digo esto porque además es una corriente importante. Dicen que contribuye al clima de los trópicos, sus aguas cálidas transitan por muchos lugares donde las temperaturas son bajas. En fin, esto tal vez es una alegoría para hablarte de este leiv motiv en la obra de Hemingway, de este hombre que parecía, para el no observador, el más prosista de todos los escritores, parecía un periodista en muchas de sus obras, sin embargo, la poesía monda y lironda que hay en la obra de Hemingway todo el mundo sabe que es extraordinaria. Hemingway es un hombre que, al parecer, sufrió mucho, su final lo demuestra así. El inmenso sufrimiento que lo atenazaba, que lo roía por dentro, lo hizo escribir páginas que son sobrecogedoras. Estas aguas del Estrecho de la Florida desearía verlas desde lejos. Hemingway no tuvo oportunidad de conocer esta gran tragedia que se ha escenificado aquí en ese mar tan pequeño y tan grande, que apenas noventa millas de lecho marítimo separan a dos mundos tan supuestamente antagónicos y diferentes. Y a veces hemos dicho que el Estrecho de la Florida, para muchos cubanos, es un mar lleno de lágrimas, que no se sabe cuánto sufrimiento alberga ese pedazo de agua que impide a los de allá encontrarse con los de aquí. Cuántos no hemos perdido parte de nuestros seres queridos ahí, a unas pocas millas. Y no hemos podido salvarlos en sus últimos momentos, ni siquiera hemos podido llevarles una flor a los cementerios. Eso es una tragedia que continúa, que no sabemos cuándo va a terminar. Sabemos que algunos cubanos del exilio han tenido éxito económico, pero también sabemos que eso les ha servido de poco en el terreno de la conciencia porque no ha ido acompañado de sus seres queridos. Yo quisiera, desde lo alto, si se me permitiera, como tú dices, un viaje interplanetario, ver cómo se pudiera tender un puente sobre ese Estrecho de la Florida, un puente que no tiene que ser una construcción material del hombre, no hablo de una obra de ingeniería, hablo de vasos comunicantes, de establecer nexos para que todos los cubanos vuelvan a encontrarse y esta tragedia nacional concluya y la división de la familia termine de una vez. RB: Dr. Bofill, por último, en breves palabras, si partimos de la base de que las acciones humanas están movidas por el amor y no por el odio, ¿qué consejo daría Ud. a los cubanos? RBP: No es tan solo dar consejos. Hemos llevado a cabo una labor que demuestra nuestra forma de pensar en ese sentido. Nosotros, para enfrentarnos a lo que considerábamos una acción desventurada de los gobernantes cubanos, hemos apelado a procedimientos pacíficos, a la lucha desde las trincheras de ideas, a exponer criterios a través de la palabra, a debatir los problemas. Y la palabra no la hemos empleado para sembrar el odio, porque en ninguna de nuestras alocuciones en esta lucha por el restablecimiento de un estado de derecho democrático en Cuba y el respeto integral de los Derechos Humanos, hemos exhortado, o hemos hecho algún llamado a acciones de castigo, para destruir a las personas que causan esta tragedia nacional. Con esto te digo que la fórmula de trabajo que hemos empleado está conformada por nuestra filosofía, por la forma en que vemos estos asuntos. Consideramos que los problemas de la humanidad hay que resolverlos de forma pacífica, con luchas civiles, de resistencia civil. Llegamos a plantear a veces la desobediencia civil como lo hacemos ahora en esta misma entrevista. Esto es un delito en Cuba, hablar de la forma en que lo estamos haciendo está penado por el Código de este país en su articulado de Propaganda Enemiga. Sin embargo, en esto desobedecemos la ley, actuamos con los procedimientos de Martin Luther King y Mahatma Gandhi, porque consideramos que esto es un derecho inalienable como el de hablar, el de expresar estos criterios, y son tan imprescindibles como la luz del sol o como el aire que respiramos. Y a esto no podemos renunciar porque sería como renunciar a la vida. Esto lo hemos tratado de hacer sin buscar choques que degeneren en acciones violentas que pudieran terminar en tragedias. Ahora, cuando se desata una fase agresiva instrumentada por parte del gobierno del presidente Fidel Castro para aplastar al Comité, se nos ataca físicamente, a mí me han atacado, a ti mismo, Bragado, te han atacado, te golpearon a la salida de la exposición, y está con nosotros el amigo Santos Martínez, que es conocido que a él y a su esposa les tiraron un automóvil encima al salir de aquí, de mi casa, y por poco los matan. Nosotros, en estas cosas, en ningún momento hemos perdido la ecuanimidad, hemos hecho las denuncias de esta cosas para que distintas organizaciones del Derechos Humanos y gobiernos amigos del presidente Fidel Castro ejerzan sus buenos oficios ante el gobierno de Cuba, hagan acciones de buena voluntad para que cese este tipo de atropello, este tipo de acciones criminales por parte del gobierno, pero jamás nosotros hemos pedido acciones de represalia ante estas cosas, ni aspiramos a eso. Respondiendo tu pregunta, pudiera resumir diciendo que sí, que cualquier filosofía que inspire el odio la consideramos como un mal de la humanidad. Somos, además, religiosos, tú eres masón, el amigo Santos Martínez es religioso, y tenemos una formación que nos lleva a ver estos problemas desde un ángulo constructivo. Aquel planteamiento que dice que los hombres se dividen en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen, nosotros tratamos en todo momento, personalmente y a través de nuestra labor en el CCPDH, de situarnos en el primer grupo, entre los que aman y construyen. Desechamos el odio y lo consideramos absolutamente detestable. Creo que los problemas que hay que enfrentar en Cuba, como los que hemos enfrentado nosotros a través de esta lucha por los Derechos Humanos, los hemos enfrentado basados y utilizando como única arma el amor. En este caso el amor es a los que sufren, el amor la víctima, y tratamos por todos los medios que se hagan las reformas, que se hagan los cambios por parte de las autoridades, que éstas recapaciten, que se abran paso a las nuevas ideas, que se abran los diques, que se abran los estanques que tratan de detener el flujo de la historia universal, que se regrese a la normalidad. Nosotros condenamos cualquier empleo de la violencia porque consideramos que este remedio sería aún peor que la enfermedad que combatimos. RB: Muchas gracias dr, Bofill. Muchas gracias por su tiempo. Eso es todo. |