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La Multiplicación es la 
Clave de la Oposición Interna

Apuntes para la Revista "Siglo XXI", del Miércoles 2 de Agosto del Año 2000

El movimiento de derechos humanos y la disidencia cubana fue fundado en la noción de que la libertad de asociación y reunión pacífica es un atributo inalienable para todos los ciudadanos. Así se abrió el camino para la multiplicación permanente entre las organizaciones que lo integran y las que se suman, virtualmente todos los días.

Este concepto básico de derechos civiles a veces provoca confusión en los que opinan que tal tendencia multiplicadora en la renaciente sociedad civil cubana, representa una suerte de división, que debilita las agrupaciones.

Es natural que el modelo monolítico, férreamente centralista, que sustenta el totalitarismo imperante en Cuba impregne al clima político nacional con este tipo de visión distorsionada, acerca de como deben actuar los seres humanos cuando pretenden organizarse en libertad, o al menos tratando de comportarse como aspirantes a ejercer por su cuenta algún derecho fundamental, como es el derecho a la libre asociación.

La imposición de un partido único, el Partido Comunista, por parte de Fidel Castro, y la persecución y castigo dentro de su membresía de cualquier discrepancia o comportamiento crítico, mas aun si estás discusiones llevan a la formación de tendencias y hasta a la ruptura para la creación de nuevas instituciones partidarias, todo ello ha sido reprimido a tal extremo en estos 40 años de tiranía en Cuba, que ha dejado secuelas difíciles de borrar en la conciencia social.

A pesar de este legado nefasto, la disidencia cubana desde su surgimiento organizado hace 24 años, ha intentado hacer valer el principio de que cada ciudadano debe ser libre para asociarse con quienes entienda pertinente. En consecuencia, cada vez que dentro de un movimiento de oposición democrática ha surgido el proyecto de crear una nueva entidad, por regla general la iniciativa ha sido respetada.

De esta manera, además, se contrarresta la desinformación castrista en cuanto a que la disidencia se divide. Al respeto, la respuesta ha sido de que lejos de dividirse, la sociedad civil cubana lo que hace es multiplicarse.

Por estas razones, cuando los miembros de la sección de arte y literatura del Comité Cubano Pro Derechos Humanos quisieron adoptar su propia identidad y fundaron la Asociación Pro Arte Libre, el Comité les felicitó. De la misma manera se procedió cuando, después de aparecer estrategias diferentes, se fundó la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Dentro de este marco de multiplicación en l988 apareció el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba. Mas tarde, dentro de esta misma agrupación han ido brotando visiones diferentes de la realidad, y con este mismo nombre frecuentemente se coordinan esfuerzos distintos. Magnífico. Incluso, en esta etapa, ese tipo de diversidad hace mas difícil el trabajo represor de los castristas.

Hoy, Cuba todavía está falta de mas partidos y asociaciones independientes. Ya llegará la hora del consenso y de los acuerdos mayoritarios. Por el momento, el terror gubernamental impide la existencia de organizaciones grandes y complejas.

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