DIOS LOS CREA Y SATANAS TRATA DE DIVIDIRLOS

Por Reinaldo Bragado

El Nuevo Herald, USA, 7 de mayo de 1988.
Escrito en Cuba donde circuló como literatura clandestina.

Hay obras que son del amor. Y también las hay que son consecuencia del odio. La clasificación es fácil hasta para el más miope. Buscando una guía en medio de esta repetida avalancha de información -léase desinformación- sobre este quinto de columna que ha merecido más de cuarenta columnas del periódico Granma y no sé cuántos pies de filmaciones, basta con formular dos preguntas: 1- ¿Quién ataca? 2- ¿Quién es el atacado?

Trataré de responderlas.

1- ¿Quién ataca?

El que ataca es un gobierno que utilizó todos los estratos de la sociedad para derrocar a una dictadura anticonstitucional, invocando el estado de derecho y la libertad de prensa, entre otras cosas, como elementos imprescindibles para que el país marchara de forma armoniosa. Ese mismo gobierno, después de triunfar, ha anulado los elementos por los que luchó para reservar el poder a un minimicrogrucúspulo. Recordemos que "nuestra revolución nunca será comunistas", sino "verde como nuestras palmas". Ejemplos como el anterior sobran a lo largo de más de un cuarto de siglo de contradicciones, aseveraciones y desmentidos, de toda clase de sofismas y falacias para lograr siempre el mismo resultado: permanecer en el poder. Creo que si el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH) tiene algo de fullero, no es culpa nuestra. Es imposible sustraerse a tan poderosa influencia.

2- ¿Quién es el atacado?

El atacad es el CCPDH, fundamentalmente su presidente, el doctor Ricardo Bofill Pagés. Pongo mi honor como prenda para afirmar que el doctor Bofill y el Comité que él preside nunca han construido una prisión, nunca han fusilado a nadie, nunca han aplicado torturas sicológicas a ningún adversario, nunca se han confabulado con narcotraficantes, nunca han estado involucrados en hechos de sangre o que trajeran como consecuencia la muerte de otras personas, y no tienen un solo policía uniformado o de civil que persiga con cámaras ocultas a pacíficos ciudadanos. En cuanto al doctor Bofill personalmente, puedo asegurar que vive en una humilde casa desprovista de muebles, y no posee piscina térmica, Mercedes benz blindado para protegerse de los "actos de repudio", casas de descanso ni cotos de caza privados para ejercitar el tiro.

Hasta aquí tenemos los dos contrincantes: por un lado el gobierno, con poderosos y absolutos medios a su disposición, y por otro, un puñado de soñadores, lidereados por el doctor Bofill, que confirman un Comité que, al igual que José Martí, tiene fe en el mejoramiento humano.

No puede haber pelea más desigual en el mundo. En el orden material, el Gobierno tiene todas las de ganar por sus cuantiosos recursos totalitarios frente a un grupo de hombres solos. Aquí la desigualdad es abismal. Pero también es abismal en otro sentido más hermoso: ese pequeño grupo de hombres tiene la dignidad y el valor que son ajenos a los especializados medios policiales y represivos que utiliza el gobierno. Estas diferencias nos llenan de orgullo.

Pero es necesario aclarar algo más. ¿Por qué llevo dos páginas escritas y no he hablado de derechos humanos? La explicación vienen del contrario. El actual Gobierno de Cuba y los derechos humanos son categorías excluyentes. Donde existe uno, el otro no puede existir. Por eso el gobierno lleva la confrontación al terreno político: no le queda otro recurso.

El Gobierno, utilizando el viejo adagio de "divide y vencerás", trata de enfrentar al CCPDH con cubanos dignos en el exterior, y de sembrar la confusión dentro de las propias filas de este grupo de hombres libres. Pero el círculo de poder no contaba con algo que nos hace dormir serenos ante las peores embestidas: nuestra fidelidad a la causa digna de la defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo. La tempestad une a los marineros en el mismo empeño de salvar la nave, sobre todo si ésta es descubridora de rutas nuevas y navega en pos de un mundo mejor para la especie.

De nada han servido las "columnas" de desinformación dedicadas a la maledicencia y los pies de video de desinformación. No cabe la menor duda, lo que Dios crea con amor, ni Satanás puede dividirlo.