| Diario Las Américas,
USA, 4 de julio de 1995. EL PARTIDO PRO DERECHOS HUMANOS DE CUBA El 20 de julio de 1988 fue fundado en La Habana el primer partido azul del planeta: el Partido Pro derechos Humanos de Cuba (PPDHC). Surgió a la palestra de la oposición a la dictadura de Castro como el ala política del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, grupo fundador del movimiento civilista en la isla. Entre las primeras actividades que llevó a cabo la institución tenemos la convocatoria a un plebiscito para determinar si la población estaba de acuerdo, después de tres décadas, con la permanencia de Castro en el poder. Otra de sus iniciativas fue aprovechar un resquicio de la Constitución de la dictadura según el cual, con la recogida de diez mil firmas, cualquier ciudadano estaba autorizado a proponer leyes la la Asamblea Nacional. Lo que se perseguía era colocar a la Declaración Universal de Derechos Humanos como preámbulo a la Constitución del país. El PPDHC, a pesar de la represión, logró diez mil seiscientas veinticuatro firmas, con nombre completo, dirección y número de carné de identidad de cada firmante. También, en ese mismo año, el Partido sacó a la luz la primera publicación opositora, su revista "Franqueza", que logró distribuir varios números en la calle antes de que sus creadores terminaran en prisión. Por supuesto, muchos dirán que antes del PPDHC ya existían otras organizaciones de oposición desde el mismo enero de 1959. Estoy de acuerdo y esos valientes y tempranos luchadores merecen el aplauso del pueblo de Cuba dentro y fuera de la isla. Lo que sucede es que el PPDHC se inserta en una corriente distinta, un método no ensayado antes y que los acontecimientos impusieron: la lucha civilista. Y se proclaman como opositores y condenan a Castro no desde la clandestinidad, sino con nombres y apellidos, a través de conferencias de prensa con los corresponsales extranjeros en la propia Habana, a pocos pasos del bunker de Castro. Hace siete años que el PPDHC se fundó y ya está ramificado por toda la isla. Según Amnistía Internacional, en Cuba hay unos seiscientos prisioneros de conciencia. De ellos, el Partido reporta como miembros suyos alrededor de doscientos. En el mismo año de su fundación, exactamente seis días después, en su tradicional discurso del 26 de julio, el dictador Castro dijo públicamente que no permitiría "partidos de bolsillo" en Cuba. El dictador cumplió con su palabra porque encarcela a sus miembros, pero cumplió sólo a medias porque no contaba con la pertinaz vocación civilista de sus miembros y de los nuevos ingresos que a lo largo de estos siete años se han sumado hasta el extremo de hoy mostrar la dolorosa, pero significativa cifra, de doscientos de sus hombres en prisión. Al comienzo califiqué el PPDHC de partido azul. Lo hice aludiendo al color de las Naciones Unidas. El Partido tiene como columna vertebral la Declaración Universal de Derechos Humanos y el respeto integral a sus treinta artículos. Esto se inserta en la tradición de los partidos verdes de los ecologistas quienes decidieron, ante la sordera que los gobiernos presentaban a sus denuncias, convertirse en factores políticos y ellos mismos legislar desde posiciones gubernamentales. Siete años después de labor en el terreno se puede afirmar que el PPDHC ha hecho varios aportes a la teoría moderna de los Derechos Humanos. Es una labor que, a pesar de todo, recién comienza y los caminos a recorrer en el mundo del siglo XXI son largos y difíciles porque hay hombres empeñados, a pesar de todo, en violar los derechos de sus semejantes. No dudo que las primeras décadas del siglo entrante estén dominadas por el debate sobre los derechos y cómo lograr que alcancen a todos los rincones del planeta. Esos días llegaran y cuando cada ser humano sea el emperador de su derecho, un granito de esa gran labor se deberá al trabajo del PPDHC. Lo que hoy es escarnio y prisión, mañana serán aplausos. |