Tres décadas
cubanas en pie por los derechos del hombre
Pablo Alfonso
El Nuevo Herald, Enero 22, 2006
En la larga contienda sostenida por los cubanos
durante 47 años contra la dictadura de Fidel Castro,
el movimiento de derechos humanos ocupa un lugar
relevante y de características únicas.
La creación de organizaciones cívicas y no
violentas, como método de lucha, no tiene
antecedentes en la historia de Cuba durante el
período republicano precastrista, ni tampoco durante
el de la colonia y las guerras independentistas.
Quizás el legado más importante que el movimiento
de derechos humanos puede aportar a la historia
reciente es esa cualidad, que responde a las
concepciones de la época, pero también a las
características mismas del sistema político impuesto
por el castrismo en Cuba, bajo la sombra del
marxismo-leninismo.
El referente histórico de ese proceso en la isla
hay que buscarlo en movimientos similares originados
en los países de la Europa Oriental, dominados
entonces por el comunismo soviético, así como en la
propia Unión Soviética.
Fue dentro de este contexto que se comenzó a
incubar el Comité Cubano Pro Derechos Humanos
(CCPDH), que cumple por estos días 30 años de
existencia, durante los cuales el movimiento
disidente ha recorrido un inédito y complejo camino
de logros y fracasos, pero siempre hacia adelante en
el proceso de democratización del país.
Los fundadores
El CCPDH se creó bajo la dirección de Ricardo
Bofill Pagés y un reducido grupo de colaboradores,
todos procedentes de las filas del antiguo Partido
Socialista Popular (Comunista), que habían entrado
en abierta contradicción con el régimen castrista y
que, más tarde, dejaron a un lado su formación
ideológica marxista, en busca de fórmulas
democráticas.
El CCPDH se fundó formalmente el 28 de enero de
1976. Sus organizadores quisieron que la fecha
coincidiera con el aniversario del natalicio de José
Martí, el más importante líder independentista
cubano, quien sentó las bases ideológicas y
políticas de la república que ayudó a surgir con la
organización de la última guerra de independencia.
Eran apenas cuatro disidentes, ex presos
políticos -- Bofill, Adolfo Rivero Caro, Elizardo
Sánchez Santacruz, Edmigio López Castillo y Enrique
Hernández Méndez --, quienes buscaron y encontraron
el respaldo de una respetada figura revolucionaria
de la época para su audaz proyecto: Marta Frayde.
Obstetra de profesión, Frayde fue una incansable
activista por el adecentamiento de la república,
amiga personal de Castro, y fungió como embajadora
de Cuba ante la UNESCO en París hasta que renunció
al cargo y regresó a La Habana, alarmada por la
creciente represión política de la revolución
devenida en dictadura marxista-leninista.
De aquella reunión formal, en su casa del reparto
habanero de El Vedado, surgió el primer comunicado
de prensa del CCPDH, que la propia Frayde entregaría
a varias sedes diplomáticas y que se encuentra en
los archivos de la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas en Ginebra.
Meses después Frayde fue arrestada y condenada a
20 años de cárcel, acusada de ser agente de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA).
''Sólo el valor y la integridad de la doctora
Frayde impidió que esa incipiente disidencia fuera a
dar a la cárcel'', aseguró Rivero Caro.
La institucionalización del CCPDH en 1976 no fue
un acto improvisado, ni el resultado de una decisión
entusiasta. Había sido la culminación de un proceso
iniciado en 1967 en las cárceles, cuando Bofill y
López cumplían condenas bajo cargos de
''diversionismo ideológico'' en una causa conocida
como La Microfracción, en la cual fueron
involucrados varios antiguos militantes de la
Juventud y el Partido Socialista Popular.
''La injusticia de ese encarcelamiento y las
terribles condiciones existentes en La Cabaña y el
Combinado del Este, fue de tal naturaleza que a Eddy
[López], y a mí nos motivó a enviar denuncias al
exterior de la prisión y del país, a organismos
internacionales y embajadas extranjeras'', recordó
Bofill.
Durante ese período en la prisión, la
colaboración del abogado Aramís Taboada resultó de
trascendental importancia. Compañero de la época
estudiantil de Castro, Taboada estaba preso junto
con un grupo de jueces y altos funcionarios del
poder judicial bajo supuestos cargos de corrupción.
''Por su conducto'', relató Bofill, ``conseguimos
que fueran extraídos expedientes completos del
Registro Penal Central del Ministerio de Justicia,
que contenían los casos de ciudadanos condenados a
muerte y fusilados mediante patrañas perpetradas por
aquellos fatídicos tribunales revolucionarios.
''Con esta documentación, que remitimos por
conducto de sus embajadas a los gobiernos de Francia
y de Gran Bretaña, proporcionamos pruebas
irrefutables, que terminaron en manos de
organizaciones internacionales de derechos
humanos'', afirmó.
Por esos días Taboada murió en el Combinado del
Estado, por falta de asistencia médica tras sufrir
un infarto cardíaco.
Una nueva estrategia
La creación del CCPDH abrió una nueva etapa en la
lucha contra el castrismo. Los movimientos
subversivos internos habían sido liquidados por el
régimen y la opción cívica, abierta, en favor de los
derechos humanos que planteaban sus partidarios,
parecía cuando menos una utopía.
El movimiento de derechos humanos, que nacía con
el CCPDH, descorrió la cortina de silencio y
anonimato en que había quedado sumida la oposición
anticastrista.
Incluso el propio régimen se tuvo que enfrentar a
un discurso y una acción opositora muy diferente a
la que había combatido hasta entonces. En ese
sentido fue un reto para todos los sectores
implicados en la política nacional.
Cuando en abril de 1980 se producen los sucesos
de la Embajada del Perú y el consiguiente Exodo de
El Mariel, el régimen encarcela de nuevo a Bofill y
López, así como a Rivero y Sánchez, bajo diversos
pretextos, relacionados con el cargo común de
``conductas antisociales''.
Es precisamente, en ese período de dos años,
dentro de la prisión del Combinado del Este en La
Habana, cuando el CCPDH se fortalece. Se organiza
mejor dentro de la prisión, establecen contactos con
otros disidentes en las calles y se establecen
canales secretos para enviar denuncias y comunicados
que llegan a los medios de prensa en el exterior y a
organismos de derechos humanos como Amnistía
Internacional.
En el Combinado del Este se amplían también los
contactos entre estos activistas de derechos humanos
y varios integrantes del denominado presidio
político histórico, entre ellos el ex comandante
rebelde Ramón Guin Díaz, Alfredo Mustelier Nuevo,
Ernesto Díaz Rodríguez y el ex combatiente del
Moncada y expedicionario del Granma, Mario
Chánez de Armas.
Otras figuras más jóvenes encarceladas en el
Combinado, procedentes también de la nueva
disidencia, se incorporan al CCPDH, como es el caso
de Ariel Hidalgo, quien jugó un importante papel en
la consolidación del movimiento de derechos humanos.
Fue durante esa etapa cuando el CCPDH se nutrió
con figuras políticas, intelectuales y simpatizantes
de otras corrientes opositoras del país, como
Gustavo y Sebastián Arcos Bergnes, Jesús Yánez
Pelletier, Oscar Peña, Tania Díaz Castro, Samuel
Martínez Lara, Reinaldo Bragado, Hiram Abí Cobas y
Pablo Llabre, entre otros, al mismo tiempo que
comenzaron a constituirse comités de apoyo en el
exterior.
Entre los varios factores que contribuyeron a ese
fortalecimiento está la creación de Radio Martí, la
emisora oficial del gobierno estadounidense con una
programación destinada a Cuba.
En un régimen donde la voz de la oposición no
había tenido hasta entonces resonancia nacional, los
activistas de derechos humanos comenzaron de
inmediato a utilizar sus programas para divulgar sus
denuncias.
Retos y balances
Aunque los principales dirigentes del movimiento
de derechos humanos de Cuba han tenido la precaución
de archivar y catalogar documentos, comentarios y
artículos periodísticos que recogen su desarrollo a
lo largo de estos 30 años, es imposible resumir en
un análisis periodístico un proceso tan complejo.
Esa es una tarea que corresponde a los
historiadores.
Vale decir, sin embargo, que utilizando esa
documentación se pueden destacar en este análisis
algunas fechas importantes que, en orden
cronológico, sirven para ofrecer una apretada
síntesis.
1986
Agosto 27
Ricardo Bofill se refugia en la Embajada de
Francia tras recibir una golpiza en plena calle. Sus
seis meses de permanencia en esa sede, bajo amparo
diplomático, atraen la atención de la prensa
internacional. Finalmente regresa a su casa, tras
los auspicios del presidente francés Francois
Mitterand ante las autoridades cubanas.
1987
Octubre 10
Elizardo Sánchez, hasta entonces vicepresidente
del CCPDH, funda una nueva organización: la Comisión
Nacional de Derechos Humanos y Reconciliación
Nacional; primera de una serie de organizaciones y
grupos de derechos humanos que han proliferado desde
entonces.
Octubre 25
El CCPDH realiza su primera actividad pública con
presencia de la prensa extranjera. Durante una misa
en la Iglesia de San Juan de Letrán se da a conocer
el Llamamiento de La Habana. El documento
hace ``un llamado por el cese del virtual estado de
ley marcial que vive Cuba y por que se abra al
imperio de un estado de derecho''.
1988
Enero
El CCPDH envía a la Comisión de Derechos Humanos
de Naciones Unidas el informe Cuba 87:
situación de los derechos humanos, para ser
analizado en el 56to. período de sesiones. La
Comisión aprueba el envío de una delegación a Cuba
para analizar la situación de los derechos humanos
en la isla.
Febrero 5
Radio Martí transmite por primera vez una
entrevista grabada en La Habana a un grupo de
dirigentes del CCPDH. Se trata de una ''mesa
redonda'', titulada Coloquio en La Habana,
dirigida por Rolando Cartaya. En el programa
participan Bofill, Bragado, Díaz Castro, Eddie
López, Raúl Montesinos y Rafael Saumell.
Febrero 14
El CCPD organiza la Primera Exposición de Arte
Disidente, en el apartamento de Carlos Valdés y
Alicia Fernández, en El Vedado. Exponen los artistas
Raúl Montesinos, Nicolás Guillén Landrián, Teodoro
del Valle, Roberto Bermúdez, Carlos Quintana y
Santos Martínez. También se presentan poemas de los
presos políticos Ernesto Díaz, Alfredo Mustelier y
Alberto Fibla.
Una turba de unas 300 personas invadió el local
en la barriada del Vedado, y agredió a los que allí
se encontraban. La prensa llamó a los agresores
''pueblo combatiente'' y en determinado momento la
policía llegó para ''proteger'' a los atacados.
Marzo
Ante la certeza de una condena segura, Cuba
ofrece a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones
Unidas recibir en La Habana a una delegación de ese
organismo para que estudie la la situación de los
derechos humanos en la isla.
Marzo 16
Granma, órgano oficial del Partido
Comunista de Cuba, reconoce por primera vez la
existencia del CCPDH y publica el primero de una
serie de artículos contra Bofill y los demás
activistas de derechos humanos: ''¿Quiénes son esta
gente? ¿Qué representan?'', se pregunta Granma,
que califica al Comité de: ``una mafia
contrarrevolucionaria donde se junta todo tipo de
delincuentes que conspiran contra la Revolución al
servicio de la CIA''.
La serie de artículos contribuye indirectamente a
difundir entre la población las actividades del
movimiento disidente.
Julio 20
Se constituye el Partido Pro Derechos Humanos de
Cuba, cuya programa político se fundamenta en la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Lo
preside Bofill, Díaz Castro, como secretaria
general, y Samuel Martínez Lara, secretario
ejecutivo. Ese mismo año comienza a publicarse
Franqueza, revista mimeografiada. Una de sus
primeras actividades fue convocar a un plebiscito
nacional, y reúnen 10,624 firmas para presentar su
propuesta ante la Asamblea Nacional del Poder
Popular, como establece la Constitución.
Septiembre 16
Llega a La Habana la delegación de Naciones
Unidas presidida por el embajador de Senegal,
Alioune Sene, para conocer la situación de los
derechos humanos en Cuba. Casi un millar de personas
testifican ante la delegación que sesiona en el
Hotel Comodoro. El CCPDH entrega a la Comisión
decenas de informes sobre violaciones a los derechos
humanos. Asediado desde hace varias semanas por
turbas gubernamentales en su casa, Bofill pide
garantías para ir a testificar. No se le ofrecen. La
delegación tampoco acepta dirigirse hasta la
vivienda de Bofill en Guanabacoa.
Octubre 5
Un vehículo oficial de la embajada alemana recoge
a Bofill en su domicilio de Guanabacoa, a unos 10
kilómetros de La Habana, y lo traslada hasta el
Aeropuerto Internacional José Martí de Rancho
Boyeros. En su pasaporte figuran un visado de
Alemania Occidental y otro de Estados Unidos. Bofill
viaja junto con su compañera, Yolanda Miyares, quien
lo ha asistido durante las largas semanas de asedio
y aislamiento.
El secretario general del CCPDH, Gustavo Arcos,
asume a partir de ese momento la conducción del
grupo dentro de la isla.
La inútil represión
Pocas horas después de salir de Cuba, durante su
escala en Madrid, de paso para Franckfurt, Bofill
pronunció unas declaraciones que, en esencia, repite
cuando se le pregunta sobre el tema. Quizás ni
siquiera el mismo recuerde la cita, pero esto fue lo
que recogió la prensa:
``Castro no puede ganar esta batalla. Si nos deja
en las calles crecemos en las calles. Si nos
encarcelan, crecemos en las cárceles. Y ya no puede
matarnos, porque el escándalo sería tremendo, pero
tampoco puede complacernos porque su régimen
peligraría. El movimiento de los derechos humanos
tiene unas consecuencias políticas tremendas. Si
Castro permite la libertad de prensa, de movimiento
y de organización, si autoriza la libre
sindicalización, o si admitiera el derecho de
huelga, su régimen se tambalearía. Si nos reprime se
debilita porque muestra su naturaleza repulsiva. Y
si no nos reprime se debilita porque la protesta
popular comienza a alcanzar niveles de clamor''.
En las últimas tres décadas han surgido en Cuba
decenas de grupos cívicos y de derechos humanos. De
todo signo y color político. La mayoría sin una
militancia masiva, que en ocasiones intercambian
liderazgos y títulos.
Algunos han querido ver en tal diversidad una
fragmentación inútil de la oposición. Otros apuntan
al quehacer de los servicios de inteligencia que han
utilizado todo el arsenal disponible para
obstaculizar el desarrollo del movimiento opositor.
''El país real es diverso y múltiple. Por
consiguiente, una disidencia diversa sí puede
significar todo un país en oposición'', apuntó
Rivero Caro. ``Esa oposición sólo necesita saberse
unida en unas pocas demandas esenciales: libertad
para los presos políticos, libertad de reunión y
asociación, elecciones libres con supervisión
internacional''.
Quizás nada defina mejor el camino recorrido por
el movimiento de derechos humanos y la oposición
interna, que las notas publicadas por el escritor
Reinaldo Bragado, fallecido recientemente, en su
obra La Fisura, que reúne importantes
documentos para la historia de ese proceso y su
reconocimiento nacional e internacional:
``Ha sido difícil conseguir este reconocimiento
pero, una vez conseguido, entra a formar parte de
una nueva realidad. La correlación de fuerzas entre
el gobierno y la oposición sigue a favor del
gobierno aunque también sigue cambiando, lenta pero
inexorablemente, a favor de la oposición. La lucha
por hacer cada vez más visible la oposición de la
isla sigue teniendo una importancia decisiva''.